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| | Articulos | | ¿Que es la respiración holotrópica? | | ¿Qué es la Respiración Holotrópica? La Respiración Holotrópica (RH) es un sencillo y poderoso método de exploración de la conciencia, que apunta a la curación de las dimensiones física, psicológica, emocional y espiritual de la existencia humana. Holotrópico significa “con movimiento hacia la totalidad” (del griego “holos”, todo, entero y “trepein”, con movimiento hacia).
La RH propicia un estado expandido de conciencia a partir del cual podemos tener contacto con aquellas áreas de las que normalmente no estamos concientes; como encontrarnos con hechos olvidados del pasado o con partes no desarrolladas a las que si les permitimos crecer, nos darían un sentido mayor de integridad.
A través de la historia, la mayoría de las culturas han aceptado los estados expandidos de conciencia como una parte integral de sus vidas y han desarrollado diversas técnicas para lograr el acceso a los mismos. El uso de tambores, el baile, el canto, la ingestión de plantas psicotrópicas, la meditación, el ayuno, las “experiencias cercanas a la muerte”, la hipnosis y los sueños son algunas de ellas.
En todas las culturas ha habido también un pequeño número de individuos con acceso espontáneo a estos estados, llamados en la actualidad “crisis psicoespirituales espontáneas”.
Cuando el Dr. Stanislav Grof y su esposa Christina desarrollaron hace más de treinta años la RH (basada en el natural potencial de curación que tiene el psiquismo y que emerge cuando es guiado por estados expandidos de conciencia), descubrieron que esta “nueva” forma de trabajo había sido utilizada por culturas antiguas, algunas datando de más de 10000 años.
Hoy en día la RH es utilizada como un novedoso enfoque psicoterapéutico experiencial que combina insights provenientes de las investigaciones modernas sobre la conciencia, la psicología profunda y las antiguas prácticas espirituales.
Utilizando la respiración intensificada, música evocativa y un trabajo específico sobre el cuerpo que apunta al desbloqueo energético, los participantes de la RH relatan con frecuencia encontrarse a sí mismos en un estado en el que las barreras entre su conciente y su inconsciente han cedido, lo que posibilita que las memorias y/o energías almacenadas sean expresadas, procesadas y completadas naturalmente.
Entre el material que accede a la conciencia durante la experiencia se encuentran memorias inconclusas de la “ biografía postnatal ” (secuencias de algún trauma pasado congelado en el cuerpo y en la psiquis), material del nivel perinatal (experiencias y sensaciones referidas al propio nacimiento), y yendo más allá del “ego encapsulado en la piel”, la experiencia de la profunda conexión que existe entre todas las criaturas vivientes; el nivel transpersonal . Otras de las experiencias que se pueden vivenciar en este nivel incluyen un sentido de unidad cósmica, con Dios, con el Universo, con la Humanidad , con la Naturaleza.
Carl Gustav Jung afirmaba que el elemento espiritual es una parte integral y orgánica de la psique, de modo que la autoexploración que alcance suficiente profundidad necesariamente facilita el encuentro conciente y espontáneo con los elementos espirituales que nos conforman.
En la base del trabajo de la RH se encuentra la firme creencia de que cada uno tiene el poder, la sabiduría y la capacidad de curarse a sí mismo, por lo tanto, los mecanismos naturales de sanación pueden hacer su trabajo.
El Dr. Stan Grof ha denominado “sanador interno” al aspecto intrínseco del psiquismo que funciona a modo de radar, para traer a la superficie de entre las infinitas experiencias posibles, aquella que en ese momento está lista para ser vivenciada e integrada a la conciencia. Para ello, los facilitadores proveen un ambiente seguro y contenedor en el que los participantes pueden entregarse confiadamente a vivir una experiencia profundamente trascendente y transformadora.
DR. STANISLAV GROF. Doctor en Medicina, Doctor en Filosofía. Psiquiatra con más de 30 años de experiencia en investigación de estados expandidos de conciencia. Nació en Praga, Checoslovaquia, donde se graduó como doctor en Medicina.En 1967 se trasladó a EEUU, donde continuó su carrera como catedrático e investigador en el Centro de Investigaciones Psiquiátricas de la Universidad de Maryland y en la Universidad de John Hopkins, Baltimore.A partir de 1973 y hasta 1987 residió en el Instituto Esalen, California, de cuyas actividades participó dictando seminarios, cursos y conferencias, realizando trabajos de investigación experimental y como miembro de la Junta Directiva. Allí desarrolló junto con su esposa Christina, el famoso método de la Respiración Holotrópica.Es fundador y presidente de la Asociación Internacional Transpersonal y ha publicado más de cien artículos en medios profesionales especializados, y varios libros entre los que cabe mencionar: “ La Mente Holotrópica ”, “Más allá del cerebro”, “El encuentro humano con la muerte”, “La aventura del autodescubrimiento”, “Sabiduría antigua y ciencia moderna”, “Supervivencia humana y evolución de la conciencia”, “Emergencia Espiritual”. | | ¿Cómo es una sesión de Respiración Holotrópica? | | UN VIAJE DE AUTODESCUBRIMIENTO ¿Cómo es una sesión de Respiración Holotrópica? Lic. Silvina Alterman Daicz
... Me pongo el antifaz y me acuesto sobre la colchoneta... estoy a punto de iniciar una vez más un “viaje holotrópico”. Este viaje, a diferencia de muchos otros, tiene como propósito el viaje mismo, la experiencia de indagar, de aprender y de contactar con la conciencia en un estado expandido... de recorrer y bucear en el paisaje interno que me constituye y me pertenece como mujer, como miembro de una raza, como parte de la especie, como ser viviente y como habitante de este planeta en el cosmos. Es un viaje que consiste en el puro hecho de ser transitado y sentido antes que en “¿hasta dónde voy a llegar?”...
Y a diferencia de otros tantos aún, para realizar este viaje se necesitan singulares objetos y recursos. Por empezar, el “motor” de la experiencia se pone en marcha con la respiración: se la intensifica y sostiene hasta que la conciencia entra en un estado expandido o no ordinario, y es allí donde comienza el viaje; se realiza dentro de una habitación, hay música que acompaña durante casi todo el tiempo y en la que nos encontramos el “respirador” y un cuidador (sitter) por cada viajante presente; y el facilitador/a que camina por la sala trabajando con quién lo requiera.
El ambiente necesita estar específica y cuidadosamente acomodado: luces bajas, temperatura agradable, varios almohadones de diferentes tamaños, mantas... Yo, como “respiradora”, uso una colchoneta, un antifaz para obscurecer la vista ya que el viaje es hacia adentro, y tal vez necesite pañuelos de papel o un vaso de agua. Mi “sitter”se ocupará de alcanzármelos, eventualmente. Cuando me subo a un tren elijo un asiento y me acomodo para el viaje, del mismo modo, aquí me ubico en una colchoneta y me dispongo para vivir la experiencia. Me despido de mis compañeros deseándonos mutuamente “buen viaje”, comienza a sonar la música, yo intensifico mi respiración y me dejo llevar... Desde el asiento del tren no puedo mirar por la ventanilla y enunciar: “hoy quiero que el paisaje me traiga una montaña, un animal, un árbol...”, tampoco en “este” viaje puedo decidir, desde mi voluntad en qué consistirá la experiencia. Lo único y lo mejor que puedo hacer es recostarme y entregarme a lo que hoy aparezca.
El tren de la experiencia me impulsa hacia donde hoy necesito ir, me pongo en manos del conductor de la locomotora, mi Sanador Interno, un sabio radar que me trae de entre las infinitas experiencias posibles, aquellas que hoy puedo contactar, conocer, recorrer, y sanar. Tal vez se relacione con algunas situaciones de mi vida, con mi propio nacimiento o tal vez ... me confío al potencial sanador de la conciencia (la sabiduría intrínseca del psiquismo que se manifiesta buscando su propia completud o autorrealización); también sé que si me resultara difícil completar la vivencia de alguna situación , el facilitador/a estará allí para ayudarme a hacerlo. Transcurridos unos minutos de respiración, percibo que comienza a tomar forma un determinado paisaje. Este particular tren puede llevarme a recorrer tantos lugares como los que somos capaces de imaginar y de no imaginar. Las vivencias pueden consistir en estados emocionales intensos e insospechados; recuerdos conocidos o desconocidos; múltiples sensaciones corporales; conexión vívida con dramáticas historias propias o ajenas, antiguas o actuales; la vida intrauterina o cósmica; insights que abarcan todos los planos de la existencia, etc...
En cada oportunidad el tren me lleva a recorrer uno, todos o aún otros paisajes todavía inconcebibles para la conciencia ordinaria. Es increíble que sea realmente posible explorar el terreno del alma con tan sencilla disposición, cuando todo lo que es valioso y verdadero parece tan difícil de conseguir; pero lo cierto es que es reparador y maravilloso entregarnos a vivenciar esta experiencia tal y como se presenta..
Cuando el “tren de la experiencia” aminora su marcha y la música comienza a suavizarse, sé que el viaje está finalizando; me doy cuenta de que traigo nuevos recuerdos que con el tiempo se irán incorporando casi imperceptiblemente a mi vida cotidiana; la que tendrá una cualidad diferente a partir de hoy. Me quito el antifaz y me reencuentro con los ojos de mi sitter que me acompañó y cuidó durante todo el tiempo sin interferir ni por un instante. Regreso con la sensación de haberme regalado una visita a lugares sagrados... | | Conciencia Chamánica | | CONCIENCIA CHAMÁNICA Por Ralph Metzner Traducción: Silvina Alterman Daicz
Como psicólogo, me he dedicado a los estudios sobre la conciencia, entre ellos los de estados alterados provocados por drogas, plantas y otros medios, durante más de treinta y cinco años. Mi interés se dirigió más bien a las plantas alucinógenas* o “psicoactivas”, que tienen una larga historia en las sociedades chamánicas y no tanto a las poderosas drogas descubiertas recientemente, las que a menudo entrañan riesgos desconocidos. En los últimos tiempos, he visto renacer el interés por el chamanismo y las plantas sagradas como parte de una búsqueda, que hoy tiene lugar en todo el planeta, que apunta a renovar la relación espiritual con el mundo de la naturaleza. En las sociedades chamánicas – o sea, aquellas en las que se admite la realidad de otros mundos, inmateriales - se ha prestado siempre considerable atención al cultivo de una relación perceptual y espiritual directa con los animales, las plantas y la tierra misma en toda su magnífica variedad. Nuestra moderna concepción materialista, con su énfasis obsesivo en el progreso tecnológico y el control y explotación de lo que denomina “recursos naturales”, se ha disociado casi por completo de esa conciencia espiritual de la naturaleza. Esta escisión entre la espiritualidad humana y la naturaleza hunde sus raíces en la antigüedad, pero una de sus fuentes esenciales fue el surgimiento de la ciencia mecanicista en los siglos XVI y XVII. La resurrección de las creencias animistas, los movimientos de la ecología profunda y la eco psicología, así como el renovado interés por las prácticas chamánicas, como el uso de plantas alucinógenas o “enteógenas” (del griego enthéo, inspiradas por la divinidad)* representa una reunión de la ciencia y la espiritualidad, que habían estado divorciadas desde el siglo XVII. Muchos de los elementos que pueden hallarse en la literatura antropológica sobre el chamanismo y el uso de plantas alucinógenas, también aparecen en las experiencias de las personas que ingieren tales medicamentos dentro de un marco religioso o terapéutico.
Procederé a enumerar dichos elementos:
1.El lugar y el marco, el contexto y la intención con la cual se lleva a cabo la experiencia son determinantes. Esto ya había sido comprobado en las investigaciones psicodélicas de la década del sesenta. 2.La experiencia puede ser sanadora tanto en el planto físico como en el psíquico y el espiritual. Esta sanación incluye ser en primer lugar desmembrado, destruido o “matado” y luego reconstituido con un cuerpo más sano y fuerte. El desmembramiento es un rasgo clásico en las curaciones chamánicas de todo el mundo. Por otra parte, los tres “planos” a que me refiero son conceptos derivados de un análisis: en la experiencia real, esos planos no están separados sino que son coexistentes y simultáneos. 3.La experiencia puede dar acceso a un conocimiento oculto: es su aspecto de diagnóstico, adivinación o visión. De ahí que la gente llame a estas plantas “maestras”. 4.Se siente y percibe que uno tiene acceso a otros mundos no materiales, a los que se designa de diversas maneras: mundos internos, mundos espirituales, “el más allá”, la realidad aparte, la otra realidad. Dicho acceso puede lograrse mediante un viaje hacia ese mundo, o bien los seres espirituales de éste aparecen en nuestro mundo, o las fronteras habituales entre éste y el otro se diluyen y se vuelven permeables. 5.La experiencia puede incluir la percepción de seres espirituales no materiales, normalmente invisibles. Se reconoce su asociación con determinados animales, plantas, árboles u hongos, o con ciertos lugares. Puede implicar también que uno se identifique con dicho espíritu o se transforme en él. Se percibe que la visión y la sanación son producidas por dichos espíritus o con su ayuda. 6.Un elemento esencial para provocar experiencias alucinógenas es escuchar música o cantos, o cantar uno mismo, lo que brinda apoyo para atravesar el flujo de las visiones e impide que uno se quede “estancado” o que sea detenido por fenómenos ya sea seductores o aterradores. 7.Las ceremonias tradicionales se llevan a cabo siempre en la oscuridad o con muy poca luz; aparentemente, esto facilita que surjan las visiones.
Qué significa que gran cantidad de personas vuelva a estas antiguas tradiciones espirituales y de sanación en un mundo como el actual, donde predominan las corporaciones financieras multinacionales, las computadoras y las redes electrónicas ? Es bien sabido que el sistema industrial capitalista que hoy domina económica y políticamente el mundo está devastando los sistemas de sustento de la vida en la biosfera y desgarrando el tejido mismo de la vida en el planeta. Por la experiencia de millones de individuos del mundo occidental con los sacramentos alucinógenos, así como con otras prácticas chamánicas, estamos asistiendo al resurgimiento de la antigua cosmovisión integradora que ve en toda manifestación de vida una red interdependiente de relaciones que debe ser cuidadosamente protegida y preservada. El uso respetuoso de la medicina de las plantas enteógenas en contextos espirituales o terapéuticos puede cumplir un papel enormemente significativo en esta dirección.
* utilizo los adjetivos “psicodélico”, alucinógeno y “enteógeno” como sinónimos. Hay quienes rechazan el término “alucinógeno” argumentando que una alucinación es una percepción ilusoria y que, en rigor, estas plantas no provocan alucinaciones. No obstante, el significado original del término latino “alucinare” es “vagar por la propia mente” y a mi juicio la metáfora del “viaje” o “recorrido” por el espacio interior es muy apropiada para describir la experiencia que inducen estas substancias. Por lo tanto, creo que el término “alucinógeno” debe ser rehabilitado.
Basado en una exposición del autor en la conferencia de la Asociación Transpersonal Internacional llevada a cabo en Manaos, Brasil, en mayo de l996.
www.rmetzner-greenearth.org ralph@greenearthfound.org | | El Amor Compasivo | | “LA SABIDURÍA DEL AMOR COMPASIVO” Fragmento extractado del libro “The Wisdom of no Escape” de Pema Chödrön Traducción: Silvina Alterman Daicz
“... Recuerdo muy claramente el momento de mi vida cuando leí “Alicia en el País de las Maravillas”, Alicia se transformó en mi heroína porque se cayó dentro de un agujero y simplemente se dejó caer. No se agarró de los bordes, no estaba aterrorizada tratando de parar la caída; simplemente se dejaba caer y observaba las cosas mientras lo hacía. Luego, cuando aterrizó, estaba en un lugar nuevo. No se refugió en nada. Yo quería ser como ella porque yo me acercaba al agujero y gritaba, me retiraba, no quería ir a ningún lugar en donde no hubiera una mano de la que aferrarme. En toda vida humana nacemos solos. Pasamos por el canal de parto solos, y luego salimos solos, y comienza un proceso completamente nuevo. Cuando morimos, morimos solos. Nadie va con nosotros. El viaje que hacemos, más allá de las creencias que tengamos sobre ese viaje, se realiza solo. La idea fundamental es que entre el nacimiento y la muerte estamos solos. ...de modo que tenemos que estar dispuestos a saltar del nido, nos sintamos o no preparados para ello, es como atravesar los ritos de la pubertad para convertirnos en adultos sin una mano que nos sostenga. La única forma de comenzar el verdadero viaje de la vida es sentir el amor compasivo y el respeto por nosotros mismos y luego saltar. De algún modo nunca llegaremos a sentirnos 100% seguros como para decir: “He tenido mi cuna nutricia, se ha completado, de modo que ahora puedo saltar”. En realidad se trata de desarrollar amor compasivo y continuar saltando. Encontrarnos con nuestros propios límites y con nuestro deseo de aferrarnos a algo, y ver que hay más amor compasivo, más respeto por nosotros mismos más confianza que necesita ser reconocida y luego de trabajar en ello, simplemente seguir saltando. Cultivar la apertura y un gran corazón que nos permitan ser menos y menos dependientes. Podríamos decir: “deberíamos dejar de ser dependientes” pero ese no es el punto. El punto es que comenzamos por el lugar en el que estamos, observamos al niño que somos y no lo criticamos. Comenzamos a explorar, con mucho humor y generosidad todos los lugares en donde nos aferramos y cada vez que lo hacemos decimos “Ah! aquí es donde con mi atención, mi conciencia y todo el trabajo, mi vida entera se transforma en un proceso de aprendizaje sobre cómo hacerme amigo de mi mismo”
Por otro lado, esa necesidad de aferrarnos, de tomarnos de una mano, ese llamado a mamá nos indica que ese es el borde de la cuna. Dar un paso allí mismo, saltar, se transforma en la motivación para cultivar una compasión amorosa. Nos damos cuenta de que si podemos dar un paso a través del portal, avanzaremos, seremos mas adultos, mas completos, mas enteros.
En otras palabras, el único real obstáculo es la ignorancia. Cuando decimos “Mamá!” o cuando necesitamos una mano a la que aferrarnos, si nos negamos a mirar toda la situación, no podremos verla como una enseñanza, una inspiración para darnos cuenta de que este es el lugar desde el que podríamos ir más allá, donde podríamos amarnos aún más a nosotros mismos. Si no podemos decirnos en este punto “Voy a mirar esto, porque esto es todo lo que necesito para continuar este viaje e ir hacia delante y abrirme más”, nos encontraremos con el obstáculo de la ignorancia. Trabajar con los obstáculos es el viaje de toda nuestra vida. El guerrero está siempre encontrándose con los dragones. Claro que el guerrero tiene miedo, especialmente antes de cada batalla. Pero con un corazón tierno y palpitante el guerrero se da cuenta que está a punto de dar un paso hacia lo desconocido, y allí va al encuentro del dragón. El guerrero se da cuenta que el dragón es el trabajo pendiente que se presenta y que ese miedo es el que necesita ser trabajado. Básicamente estamos trabajando con nuestro miedo y con nuestra resistencia, que no son necesariamente obstáculos. El único obstáculo es la ignorancia, el negarnos a reconocer nuestra tarea pendiente. Si cada vez que el guerrero se encuentra con el dragón dice: “Ah! Es el dragón nuevamente. No voy a encontrarme con él de ninguna manera” y simplemente se aparta, entonces la vida se transforma en una historia recurrente de levantarse a la mañana, salir, encontrarse con el dragón, decir “de ninguna manera” y luego alejarse. En ese caso nos hacemos más y más tímidos, más y más miedosos y más y más como un bebé. Nadie nos nutre, pero estamos aún en esa cuna, y nunca atravesamos los ritos de la pubertad.
Estamos despiertos, permanentemente saltando, abriéndonos, avanzando. No es fácil y está acompañado de mucho miedo, resentimiento y duda. Eso significa ser humanos, ser guerreros. Al comenzar, cuando dejamos la cuna, estamos dentro de una hermosa armadura porque de algún modo estamos bien protegidos y nos sentimos seguros. Cuando atravesamos los ritos de la pubertad, nos quitarnos la armadura que ilusoriamente nos estaba protegiendo, y nos damos cuenta de que de hecho nos estuvimos defendiendo de estar plenamente vivos y despiertos. Entonces avanzamos, nos encontramos con el dragón y en cada encuentro nos muestra que aún hay un poco más de armadura para quitarnos, especialmente la que cubre el corazón. Nos conectamos con el coraje y el potencial de la valentía, de quitarnos toda la armadura que nos cubre. Estamos despiertos y nos pasaremos la vida quitándonos esta armadura. Nadie más puede hacerlo por nosotros porque nadie sabe dónde están las pequeñas costuras, nadie sabe dónde está muy ajustada, Cada vez que nos encontramos con el dragón tenemos que quitarnos esos hilos tan ajustados, todos los que seamos capaces y vomitar con temor hasta decir: “es suficiente por ahora” Luego estamos mucho más despiertos y más conectados con nuestra esencia soltándonos y abriéndonos a nuestro mundo. Tratar de proteger nuestro territorio, tratar de mantenerlo cerrado y seguro es sinónimo de miseria y sufrimiento. Nos deja en un lugar muy pequeño, doloroso e introvertido que se hace más y más claustrofóbico y más y más miserable a medida que envejecemos. Confucio dijo: cuando tenemos 50 años y nos hemos pasado la vida quitándonos la armadura, hemos establecido un patrón mental que por el resto de la vida no podremos detener. Lo seguiremos quitando. Pero si a los 50 años nos hemos hecho unos expertos en dejarnos la armadura puesta entonces no importa qué, será muy difícil cambiar” Si esto es cierto o no, me morí de miedo cuando lo leí a los 12 años y se transformó en la motivación número uno de mi vida. Decidí que crecería antes de quedarme atrapada. La enseñanza tiene que ver con abrirnos y soltar: en nuestros vínculos, en las situaciones que nos toca atravesar, en cómo nos vinculamos con nuestros pensamientos y emociones. Tenemos una determinada vida, y cualquiera que sea es un vehículo para despertarnos. Si estamos criando a nuestros hijos, ese es el vehículo para despertarnos, si somos actores u obreros de la construcción, jubilados u ocupados; si estamos solos o nos sentimos solos, si estamos rodeados de una enorme familia... No existe mejor situación que la que tenemos, está echa para nosotros. Nos mostrará todo lo que tenemos que saber sobre la armadura y el salto.
La familia con la que contamos, nuestros verdaderos hermanos y hermanas son aquellas personas que están comprometidas a quitarse la armadura al igual que nosotros. Cuando vivimos en una familia así, uno de los vehículos más poderosos para aprender a cómo hacerlo es el feedback que nos podemos dar entre nosotros. Desde el amor nos ofrecemos la sabiduría de no caer en la auto-compasión sino que a darnos cuenta de que el sentirnos mal es una oportunidad para crecer, y que todos atravesamos esa experiencia. Cuando alguien dice “No, me gusta esta armadura” esa es una oportunidad para decir algo sobre el hecho de que debajo de ella hay muchas úlceras dolorosas y que un poco de luz no va a doler.
Rimpoche dice:.
“La practica de cada día es simplemente desarrollar una completa aceptación y apertura a todas las situaciones y emociones de los demás y hacia los demás. Vivenciar todo completamente, sin reservas ni bloqueos, de modo que nunca nos retiremos o centralicemos en nosotros mismos.”
PEMA CHÖDRÖN
www.shambhala.org www.shambhala.com | | El Poder de la Pasión | | El Poder de la Pasión y la Respiración Holotrópica Por Tav Sparks Traducción: Silvina Alterman Daicz
Una de las constantes en mi vida ha sido el estado de caos... al menos no me he sentido aburrido, y eso me alegra. El Aburrimiento me asusta. No me gustaría que llegue el día en que me pregunte: “¿Es esto todo lo que hay?” Es como la pregunta de Hamlet “¿Ser o no Ser?”
La respuesta nos conduce a la cuestión de convertirnos en seres plenamente humanos; y se manifiesta como una crisis arquetípica, una que a muchas personas nos toca tarde o temprano en la vida. Sentirnos aburridos la mayor parte del tiempo es una señal de que estamos lidiando con eso, que podemos usar como un trampolín para ser guiados hacia la totalidad.
Afortunadamente el aburrimiento no es uno de mis mayores problemas. Raramente me siento aburrido, porque todo lo que hago lo hago con intensidad – aún cuando descanso. El antropólogo y mitólogo Joseph Campbell dijo: “Busca la bendición que trae la vida” pero yo prefiero lo que dijo el joven cineasta Robert Rodríguez: “Busca la pasión que trae la vida”. En su libro “Rebelde sin pandilla”, Rodríguez cuenta cómo hizo su galardonada película “El Mariachi” con siete mil dólares. La película es un sueño hecho realidad para alguien que vive consumido por el poder creativo, y no tiene miedo de celebrarlo con todo su ser. Me causó una fuerte impresión. Me identifico con el sentimiento de la pasión mucho más que con el de la bendición. Creo que es así porque definitivamente he experimentado más la pasión que la bendición a lo largo de mi vida.
Una de las obligaciones más urgentes que tenemos es la de despertar al poder de la pasión. El aceptar la totalidad del universo como una experiencia nos acerca en parte a ello. Pero el abrazarlo nos lleva aún más lejos. Abrazar es más que aceptar. Aceptar, como el rendirse, es una experiencia que nos sucede. No podemos hacer nada para rendirnos. Pero el abrazar es un acto. Y no estaremos nunca completamente dispuestos a abrazar la totalidad de la existencia, a realmente reconciliarnos con ella a menos que despertemos ese poder fundamental de la pasión que yace profundamente dentro nuestro.
Sé que puede sonar un tanto radical, especialmente si tenemos en cuenta algunos de los caminos espirituales que existen en la actualidad. Frecuentemente se nos dice que debemos renunciar a la pasión, que sólo alcanzaremos la felicidad si logramos desapegarnos. Pero yo no creo que la pasión y el desapego sean excluyentes. De hecho, creo que funcionan juntos. El desapego libera nuestra conciencia al momento presente y nos da, por consiguiente, felicidad. La felicidad del momento sin restricciones es exactamente lo que da lugar a la experiencia de la pasión. No creo que lleguemos a saber verdaderamente algo de la pasión si no conocemos el desapego.
Las personas realmente comprometidas en una búsqueda espiritual no son máquinas que carecen de emociones. Disfrutan de su experiencia de ser humanos. No se trata de no sentir enojo ni tristeza o lo que sea... se trata más bien de sentir plenamente esas emociones en el momento presente para luego soltarlas. El Dalai Lama viajó hace unos años a los Estados Unidos para participar de un panel de psicólogos. Cuando fue su turno de hablar, dijo que quería escuchar de los panelistas lo que tenían para decir sobre el enojo... parece que el enojo era todo un tema para él y lo había sido durante toda su vida. Y nos estamos refiriendo a alguien a quién mucha gente considera como una de las personas más espirituales en todo el planeta.
Durante años he estudiado textos sobre espiritualidad y he leído sobre la vida de los grandes santos del mundo. Cada uno de ellos tenía una marcada personalidad con un temperamento bien definido. Todos eran humanos. Algunos tenían impulsos sexuales muy fuertes o una veta arrogante; otros, alguna u otra forma de lo que llamaríamos flaqueza humana. Si estos maestros son bien humanos, porqué no podemos serlo nosotros?
En ningún lugar está escrito que deberíamos renunciar a nuestra ser-humanidad para ser “espirituales”. Sería para mí muy difícil intentar seguir los pasos de alguien que no ha exhibido alguna característica humana. El abismo entre tal maestro y yo sería tan grande que no habría nada que me vincule a él. Sería como una manzana intentando convertirse en una naranja. Creo que nos hemos engañado al crear una versión idealizada de lo que debería ser un maestro, basada en obsoletos sistemas de creencias que hemos cargado durante toda la vida. En última instancia la personalidad humana es sólo un detalle interesante. Lo que realmente importa es el modo en que la totalidad se manifiesta a través de los individuos, la luz de la conciencia que brilla en cada persona.
Es completamente aceptable sentir emociones humanas. Lo que las enseñanzas están intentando decirnos es que si permanecemos enojados o tristes será porque estamos apegados. Entonces, esas emociones interferirán con nuestras experiencias y serán la causa de nuestra infelicidad. El apego es la consecuencia de estar lidiando con patrones subyacentes constantemente manifestándose en nuestra vida cotidiana. Una vez un estudiante le preguntó a su maestro qué hacía con el enojo. El maestro respondió: “Cuando estoy enojado, estoy enojado. Cuando estoy comiendo, estoy comiendo”
Puede haber disfrute, pasión en la existencia cotidiana. La pasión nos motiva a ir más allá de la aceptación y hacia la comprensión del corazón de la experiencia universal. Cada uno de nosotros experimentará la pasión de un modo diferente. No será siempre el éxtasis frenético como en el mito Griego de Dionisio. Existe pasión en cada forma de amor – amor por un niño, una causa, lo divino, la expresión artística, la naturaleza. Hay algo en la totalidad del universo por lo que cada uno puede apasionarse, algo que nos motiva a celebrar. Lo que sea, creo que proviene de lo divino. Depende de cada uno el que nos podamos abrir a la propia expresión de la pasión.
No creo que la danza de Shiva sea sólo una metáfora. Creo que representa literalmente una forma de estar en el mundo. No es que la vida pueda ser una danza, una celebración. Debe serlo. La gente ha estado danzando por miles de años y sabe algo que nosotros hemos olvidado, pero estamos comenzando a intuir. La celebración es la respuesta natural de los humanos frente el poder de la vida y de lo divino. Estamos aquí para ir, al menos de vez en cuando, a superar la comodidad y dar un paso más allá de la aceptación. El paso que le sigue es la celebración.
Una de las cosas que más me ha entusiasmado sobre la Respiración Holotrópica es que he comenzado a tomar la vida como una aventura épica, el sentir que somos más grandes que esta vida individual, la biografía personal. Hay quienes dicen que estamos en un juego de arquetipos, un punto magnético central alrededor del cual se mueven y encarnan grandes fuerzas. La astrología ha explorado la relación que existe entre nuestra vida terrenal y el poder del mundo arquetípico, y ha resultado ser un buen modo de entender la conexión entre el cielo y la tierra, lo individual y lo colectivo, lo humano y lo arquetípico.
Menciono esto porque está vinculado a la celebración de la experiencia del universo. Habiéndome hecho la carta astrológica, sé que tengo una fuerte influencia del arquetipo Plutoniano y, según los astrólogos, Plutón representa entre otras, nuestras fuerzas instintivas, el poder de la muerte y el renacimiento así como el submundo y el lado oscuro de la existencia... no es por accidente que me siento impulsado a explorar esas fuerzas y realmente creo que les debemos un nuevo lugar en el mundo. Son un aspecto del camino espiritual que más íntimamente siento.
Otros se encontrarán trabajando con diferentes arquetipos. Puede ser que se sientan atraídos hacia aquello que es bello, liviano, grandioso, magnífico, o hacia lo pacífico y solemne. Uno de mis desafíos ha sido amigarme con Plutón – con la intensidad. Si nos abrimos al universo lo mejor que podemos, descubriremos aquellas partes que están fluyendo a través nuestro, y que nos invitan a celebrar.
Nos encontramos aquí justo donde comenzamos, cuando hablábamos sobre el dilema de tratar de ser buenos. El enojo fue una estrategia que me ayudó a sobrevivir en el mundo. El enojo es definitivamente uno de nuestros impulsos más oscuros. Si no expresamos nuestro enojo, cómo podríamos celebrarlo? Cómo amigarnos con él? El modo de celebrar el enojo o cualquier emoción desafiante es comenzar por experimentarlo en un entorno seguro, como en una sesión de Respiración Holotrópica. Descubriremos que el enojo es una forma de manifestación de la energía divina creativa. Si trabajamos lo suficiente con el enojo es posible que podamos transformar sus cualidades destructivas en poder creativo. Estamos aprendiendo que el poder es un continuo. En un extremo encontramos la agresión asesina, en el otro la energía divina creativa – lo que se llama Shakti en la filosofía Hindú.
Cuando atravesamos la experiencia de muerte / renacimiento en Respiración Holotrópica podemos vivenciar la totalidad del continuo de la energía del poder. En la fase de la muerte probablemente nos pondremos en contacto con la furia. En el renacimiento nos convertimos en poder creativo. Entonces, en lugar de auto compadecernos de cómo el enojo interfiere en nuestra vida, podemos usar el poder recientemente adquirido para mejorarla. El enojo puede convertirse en un aliado en lugar de un enemigo.
Esta práctica funciona con todas nuestras emociones destructivas. En última instancia podemos experimentar el hecho de que sólo existe una fuerza en la creación aunque tenga muchas diferentes formas de manifestarse y muchos nombres. Si elegimos explorar profundamente esa fuerza – podemos hacer una disciplina de ello – eventualmente descubriremos que esta única fuerza de donde surgen el enojo y todas nuestra emociones no es otra cosa que la pasión de la que he estado hablando. Entonces ¿qué hacemos? ... Abrazamos esa pasión y la celebramos.
La gente que ha visto mi carta ha dicho: “Oh, pobrecito! ¿Cómo podés vivir con esto?” Se podría decir exactamente lo mismo de la carta de cualquier otra persona. Todos tenemos desafíos especiales que enfrentar. Lo que decían de mi carta era cierto hace unos años atrás. Definitivamente me he sentido como el juguete de fuerzas intensas. Pero ya no me siento de ese modo. Ahora puedo decir que amo mi carta. Amo ser Plutoniano. Es mi alegría. Es el fuego de mi sangre. Es lo que me mantiene danzando.
Podemos saber que existe un momento en el que ya no seguiremos intentando ser buenos. Se trata más bien de honrar y celebrar todo lo que somos, aquí y ahora. De vivir el presente tan despiertos y vivos como podamos. Sabemos esto porque hemos experimentado nuestras propias aventuras épicas en parajes que una vez fueron importantes para nosotros y ya hemos dejado atrás. Cualquier energía desafiante puede ser una maldición, pero también puede ser una bendición. Podemos eventualmente atribuir una gran parte de nuestro poder creativo y entusiasmo por la vida a esas fuerzas en última instancia regeneradoras. Luego de practicar Respiración Holotrópica por un tiempo, muchos de nosotros admitimos que hemos elegido atravesar los desafíos que esas emociones nos trajeron antes que nunca haber tenido ese poder. Creemos que es uno de los grandes beneficios de hacer un trabajo profundo – nuestros más grandes desafíos pueden convertirse en nuestros más preciados valores. Los “Dioses” pueden levantarse y asustarnos, arrastrarnos hasta que nos comprometamos en el viaje de transformación. Su propósito final es el de ser nuestros grandes aliados en esta odisea.
Mucha gente en el camino espiritual considera que convertirnos en seres plenamente humanos es un escalón hacia algo superior. Cualquiera puede animarse a intentarlo, pero hay algo absolutamente valioso en estar totalmente presentes, plenamente despiertos cada minuto de la vida. Es un acto de valentía abrir suficientemente nuestros corazones como para que nada, ni los aspectos más horribles y desagradables del universo queden afuera. No hay nada que no sea espiritual. No hay nada que no sea humano. Lo humano y lo espiritual son una sola y única cosa. La Respiración Holotrópica me ha llevado ciertamente allí. Como dije antes, si el movimiento hacia la totalidad tiene algún verdadero sentido, entonces debemos abrirnos a todos los niveles del psiquismo.
Es una ironía que se enriquezca tan profundamente la experiencia humana con el sólo acto de tomar conciencia de esos otros mundos. Son una contraparte de cada uno. Podemos descubrir por nosotros mismo a través de la exploración profunda aquello que los místicos han dicho siempre: no existe una vida mundana y otra divina. Todo es divino. Es posible experimentar lo sagrado en la vida de todos los días.
Este es uno de los muchos frutos de hacer el trabajo profundo. En última instancia ninguna dimensión es más sagrada que otra, lo divino y lo mundano son igualmente poderosos. La clave es sentirnos en casa en ambos, ser lo que los místicos llaman “el caminante entre dos mundos”. Sólo entonces podremos unir los opuestos, sanar la división. Sólo entonces comprenderemos el pleno sentido de aquello que dijimos al comienzo – una de las cosas más espirituales que podemos alguna vez hacer es la de convertirnos en seres completamente humanos. He visitado muchos lugares con la Respiración Holotrópica, situaciones que he vivido en mi infancia, mi adicción, mis años psicodélicos He podido atar muchos cabos sueltos. Cuando todo había sido dicho y hecho me han traído de regreso – a mí mismo, a mi humanidad, al aquí y ahora.
Artículo aparecido en la revista “Inner Door”, Mayo de 1999. Inner Door es una publicación trimestral de la Asociación Internacional de Respiración Holotrópica (AHBI)
Tav Sparks es director del Grof Transpersonal Training (GTT); dirige módulos en todo el mundo. Tav completó su training como facilitador en Respiración Holotrópica y Psicología Transpersonal en l988 Su libro”The Wide Open Door” profundiza sobre los aspectos espirituales del proceso de recuperación en adicciones. Más información en: www.holotropic.com - www.hanfordmead.com/doorabs.htm | | Lupines | | LUPINES, LOBOS Y LUPUS Anne Gresham Traducción: Lic. Silvina Alterman Daicz
Cuando examino mi vida antes de comenzar a practicar la Respiración Holotrópica, puedo elaborar una larga lista de enfermedades y situaciones de abandono, accidentes automovilísticos, cirugías, alergias severas, asma, varicela, apendicitis aguda, fiebre reumática, pancreatitis y arritmia. Me siento perpleja cuando evoco las intermitentes, molestas y misteriosas enfermedades que padecí: diarreas incurables, fatiga extrema y dolor e hinchazón en las articulaciones. Como en una eterna carrera de “postas”, a cada enfermedad que lograba atender le sucedía la siguiente.
La primera vez que hice Respiración Holotrópica fue en noviembre de l994 con Steve, mi marido. Él, tuvo una sesión extraordinariamente poderosa que literalmente le cambió la vida. Fue un verdadero milagro haber sido testigo de su proceso. Mi propia experiencia consistió en el retorno a un útero tóxico y a la sensación de padecer una fiebre muy alta. Durante esa profunda conexión con mi madre, sentí que estaba siendo utilizada para sanar su temática con el envenenamiento, como si mi cuerpo se hubiera tenido que consumir a sí mismo para poder ayudarla.
Luego de esa experiencia, mi familiar lista de síntomas fue diagnosticada como Lupus Eritematoso Sistémico. El Lupus es una enfermedad en la que el sistema inmunológico percibe al cuerpo como a un germen al que ataca en consecuencia. En mi caso, estaba siendo atacado el tejido conectivo: tendones y ligamentos. Comprendí la conexión simbólica e inmunológica que existía entre esta enfermedad y la experiencia que tuve en la sesión de respiración; mi cuerpo continuaba con el proceso que había comenzado dentro del útero, metafóricamente seguía consumiéndose a sí mismo.
Posteriormente, tuve otra experiencia relacionada con mi enfermedad. Sentí que caía de pie en un túnel (yo nací de nalgas). Al final del túnel podía distinguir un rostro. Una vez afuera, reconocí el rostro de un lobo blanco (Canus Lupus). Luego descubrí que yo misma me había transformado en uno a lo largo del camino. El lobo y yo corrimos por un bosque cubierto de nieve, disfrutando de nuestra fortaleza física y de la sensación del viento sobre el rostro. En ese momento me sentía absolutamente libre y plenamente conectada a toda la creación. Amaba a cada uno y a cada cosa., sentía que en ese espacio etéreo yo tenía el conocimiento de todo. Era enormemente feliz. Más tarde me dí cuenta de que acababa de plantar mis flores favoritas en el jardín: Lupines!
Sentí que el Lupus era como una senda que me conduciría hacia la libertad. Dejé de pelear contra la enfermedad y pude aceptarla, ahora pienso que el Lupus es un amigo que me recuerda amorosamente cada vez que estoy apartándome del camino. Ha disminuido en gran medida mi sufrimiento, aún siento dolor, pero puedo tolerarlo. Los ataques de extrema fatiga son más leves y esporádicos, mi nivel general de energía ha aumentado, siento que mi cuerpo se ha ido sanando con el proceso que he vivido con la Respiración Holotrópica.
No sólo he lidiado directamente con mi lupus, sino que también aprendí mucho sobre el útero tóxico, el nacimiento de nalgas y los traumas físicos. Reviví todos los accidentes automovilísticos; uno que tuve de niña en el que mi madre casi no sobrevive, otro que tuve con unos amigos, en que el auto se salió del camino y cayó a un río; finalmente aquél en el que se rompió mi cuello. Sentí la necesidad de “quebrármelo” una y otra vez durante las sesiones, haciéndolo girar y torcerse. Luego de cada sesión, fui logrando una mayor movilidad aún cuando parte de mi cuello está quirúrgicamente soldado.
Durante una particular sesión recuerdo haber querido “ahogarme hasta morir”, sofocándome, tosiendo y sintiendo náuseas. Por un período considerable de tiempo dejé de respirar, Steve me tomó el pulso para chequear mi estado físico, lo que afortunadamente no interfirió con mi proceso. En él, reviví la Experiencia Cercana a la Muerte que tuve de niña. Antes de esa sesión, el recuerdo que me había acompañado era la imagen de las enfermeras gritándome para que yo vuelva a respirar, mi enojo contra ellas por querer traerme de vuelta a este mundo y el que mis padres no estuvieran allí para darme la bienvenida de regreso.
Ahora, en la conciencia holotrópica, reviví esa experiencia en toda su dimensión; cuando dejé mi cuerpo y me uní al “Todo”. Fue la sensación más pacífica que jamás viví. Pude completar la experiencia durante la sesión y hoy ya no le temo a la muerte
Estoy sorprendida del modo en que puedo reconocer el significado que cada experiencia tiene para mí. Durante las sesiones pude recibir el amor y el sostén que habría necesitado de mis padres cuando era una niña y una adolescente, esto ha traído importantes y valiosas consecuencias. Pude llorar mis pérdidas, expresar mis enojos, aliviar los traumas, ganar un increíble entendimiento sobre el modo en que funciona el universo, conocí a Dios, fui Dios. Y he comprendido la dualidad de la vida. Sé que para cada acontecimiento hay una respuesta –tanto positiva como negativa. De modo que cada situación es una oportunidad para elegir el camino a seguir.
En una de mis últimas sesiones de respiración, viví una de las experiencias más intensas. Me enojé mucho. Grité y lloré por el abandono que sufrí en la infancia. Al mismo tiempo, me sentía profundamente agradecida por todas las “malas” circunstancias que me han tocado vivir, ya que descubrí que lo bueno o lo malo no importa. Todo es lo mismo – un camino. Sé que el universo es un lugar para alcanzar la verdadera integración de los opuestos.
Esto me dio una sensación de paz que aún persiste. El mundo me parece un lugar mucho mejor ahora. Si tuviera que resumir qué me ha dado la respiración holotrópica, diría en una palabra LIBERTAD. La libertad de vivir todo (hasta una enfermedad crónica), que hoy siento ha llegado a mi vida como una oportunidad.
Artículo publicado en “The Inner Door”, Febrero de 2000 Revista que edita la Asociación Internacional de Respiración Holotrópica Anne Gresham, psicoterapeuta, dirige junto a su marido Steve Gresham el “Centro para el Desarrollo Transpersonal” en Minnesota, USA. Anne se especializa en el tratamiento a personas con síndrome de personalidad borderline AGWolf10@aol.com | | Matrices como Modelo | | Fragmentos De “MATRICES PERINATALES COMO MODELO EN PSICOTERAPIA”
En el campo de la psicología, así como en la vida, existe una abundante cantidad de modelos para diagnosticar y clasificar las experiencias humanas. Algunos ejemplos son el DSM (diagnósticos psiquiátricos); la estructura de carácter de Reich y Lowen (esquizoide, oral, psicopático, masoquista, rígido); diversos sistemas que describen tipos de personalidad (Myers-Briggs, el Eneagrama, los estadíos del desarrollo psicosexual de Freud, las ocho etapas del ciclo vital de Erickson); etc... La veracidad de cada modelo es difícil de confirmar; cada uno de ellos es un ejemplo de la forma que adopta la tendencia humana a imponer orden en el caos, del mismo modo en que percibimos constelaciones de estrellas en el azaroso cielo nocturno. Desde mi punto de vista, el mejor indicador para evaluar un modelo determinado es su utilidad.
El modelo de las Matrices Perinatales Básicas (MPB) de Stanislav Grof me ha resultado muy útil para trabajar con mis pacientes en psicoterapia. Brevemente, este modelo divide al proceso del nacimiento en cuatro etapas, o Matrices Perinatales Básicas (I, II, III y IV) La primera matriz (MPB I) representa la apacible vida intrauterina, sus características son generalmente positivas; sentimientos de calidez, conexión, satisfacción, y la sensación de estar flotando. La MPB II comprende el momento en que la química del útero cambia y las fuertes contracciones empujan al bebé interrumpiendo su nutrición. Esta matriz incluye intensos sentimientos de miedo, impotencia, victimización y culpa. Como el cuello del útero o cerviz no se ha dilatado aún, no hay en apariencia una salida de esta situación, lo que agrega un sentimiento de desesperanza. Una vez que el cerviz se dilata lo suficiente como para permitir el movimiento a través del canal, surgen los elementos que caracterizan a la tercera matriz (MPB III): pelea, agresión, dolor, carga sexual. Finalmente el nacimiento se completa (MPB IV) y favorablemente el niño se reconecta con la madre, lo que lleva a un estado positivo pero cualitativamente diferente al de la primera matriz.
Como psicoterapeuta clínico, uno de mis objetivos es la transformación de los pensamientos y creencias disfuncionales y sus consecuentes conductas. Los pensamientos disfuncionales son conclusiones inadecuadas elaboradas sobre uno mismo o sobre el entorno y que surgen de un sentimiento preciso y recurrente. En ese caso, la exploración del pasado es beneficiosa porque deja en claro que el sentimiento recurrente es de hecho un sentimiento no resuelto traído al presente. Esta comprensión provee el potencial para reinterpretar el sentimiento en lugar de utilizarlo para determinar qué es la realidad, con lo cual se reformula el pensamiento disfuncional. Por supuesto que esto no sustituye el trabajo con la resistencia del sentimiento ni provee la disponibilidad para explorarlo, aceptarlo, y contenerlo. Realizar la conexión cognitiva con el pasado es sólo una pieza más del rompecabezas.
La experiencia de la MPB II es indudablemente muy importante y difícil de integrar. El fuerte sentimiento de agobio que padece el bebé combinado con la intensidad de la situación deja una profunda huella en su sistema nervioso. Como la experiencia que ha tenido hasta ese momento sólo se limita a esta situación y a la memoria de la MPB I y no percibe al cuello del útero como un pasaje circunstancialmente cerrado sino como una puerta definitivamente cerrada, y dado que aún no ha leído los libros de Stan Grof; la única esperanza que tiene es la de retornar al estado de la primera matriz. Esta tendencia pasa a formar parte de la experiencia misma, de modo que al recrearse esta circunstancia en algún otro momento de su vida se hace evidente que la única estrategia que parece posible es la de moverse hacia atrás, a la MPB I.
Uno de los mayores problemas en el ámbito de la clínica que aparece además vinculado con pensamientos y conductas disfuncionales, es el círculo vicioso de la depresión. Completamente desesperanzada y convencida de la inutilidad del esfuerzo, la persona no está motivada a realizar los cambios que necesita para su vida. De lo único que puede aferrarse es de la fantasía de tener todas sus necesidades satisfechas con el menor esfuerzo. Para ayudarlas a transformar la creencia de que todo esfuerzo es inútil, he utilizado el modelo perinatal que incluye la posibilidad de que dicha creencia proviene de otra fuente que la realidad actual. Esta idea les permite comprender la necesidad de reorientar su energía para avanzar.
Una paciente llega a la consulta refiriéndose a su último mes como “un mal mes”; se hartó de comida, alcohol y sexo. Pudo reconocer en estas conductas sus intentos de vivir experiencias de no-límites, asociados naturalmente con el estado de una primera matriz. Saturar al cuerpo de comida (especialmente con las típicas elecciones de carbohidratos y grasas), podría parecerse a la sensación de recibir abundante nutrición por medio de la placenta. El sexo visto como el intento de reproducir la conexión con la madre y el alcohol como sustancia que crea un estado en el que los problemas desaparecen como si nunca hubieran existido (MPB I), antes que trabajar para atravesarlos (MPB IV).
En el nivel transpersonal, la segunda matriz corresponde al infierno o “caída del paraíso”. Nuevamente sobreviene un abrumador deseo de recuperar el estado paradisíaco. La posibilidad de atravesar la experiencia infernal es descartada frente a la aparente perpetuidad de la experiencia, ya que la eternidad es una característica del infierno. El modelo del nacimiento tiene correlación con algunos otros abordajes como por ejemplo el mito del Viaje del Héroe identificado por Joseph Campbell en “El Héroe de los Mil Rostros”. Carol Pearson en su libro “El Héroe Interior” describe el desarrollo psicológico como una progresión a través de seis arquetipos cuyos temas y energías corresponden a las matrices perinatales: Inocente (MPB I), Huérfano y Mártir (MPB II), Guerrero y Vagabundo (MPB III), Mago (MPB IV). Ken Wilber describe la “Falacia Pre/Trans”, esencialmente una confusión entre los tipos de conciencia no-personal. La pre-personal es irracional, es un estado infantil de fusión, sin conciencia de sí, que precede en el desarrollo al ego individual auto-conciente. El transpersonal es numinoso, divino, superconciente, espiritual y representa el crecimiento más allá del ego individual. Porque ambos son no-personales, son confundidos con frecuencia del mismo modo en que la bendición de la primera matriz se confunde con la espiritualidad de la cuarta. Del mismo modo, en el Pathwork de Eva Pierrakos, se discuten temas de unidad y dualidad y el significado del mal. Desde esta perspectiva, la MPB I representa una perspectiva dualista en donde el mal se desvanece y sólo se experimenta el bien. La MPB II representa la experiencia de caer víctima del mal. En la MPB III, podríamos igualmente pelear contra el mal como identificarnos con él. Y en la MPB IV, sólo existe el bien, pero a diferencia de la primera matriz, el bien combina ambos polos de la dualidad transcendiéndolos a ambos. Cuarteto
No dejaremos de explorar Y el final de nuestro viaje Será el retornar al punto de partida Para reconocer el lugar por primera vez. T. S. Elliot
Publicado en “The Inner Door” Revista editada por la Asociación Internacional de Respiración Holotrópica. Volumen 12, Agosto 2000 Copyright: Ted Riskin Traducción: Lic. Silvina Alterman Ted Riskin está certificado como Facilitador en Respiración Holotrópica con el GTT (Grof Transpersonal Training) desde 1998. Co-Facilita Talleres en Nueva Yersey, Nueva York y Florida. Ofrece consultas sobre música de Respiración Holotrópica. tarisk@aol.com
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“Sin aquél que necesita de nuestra ayuda, qué haríamos los que ayudamos? ” Ram Dass
Desde hace más de diez años facilito procesos en Respiración Holotrópica (del griego: “con movimiento hacia la totalidad”) en sesiones individuales y grupales. Hasta entonces había utilizado el enfoque psicoterapéutico que ofrece la Gestalt Transpersonal, el que agradezco haberme llevado a explorar y estudiar el potencial de sanación que traen los Estados No Ordinarios de Conciencia. Cuando se los comprende y acompaña con respeto y cuidado, los Estados No Ordinarios de Conciencia pueden ser una fuente ilimitada de sabiduría y conocimiento, que a modo de puente nos ponen en contacto con lo trascendente y con cada uno de los aspectos de la existencia. En la escuela del Dr. Stanislav Grof recibí mi Certificación como Facilitadora en Respiración Holotrópica y Psicología Transpersonal. La denominación “facilitadora” expresa ciertamente la actitud y el lugar desde donde trabajo: sin interferir, interrumpir, dirigir, ni guiar la experiencia. Como facilitadora holotrópica honro profundamente el misterio que se manifiesta en cada trabajo y atestiguo desde el silencio y con maravilla cómo va tomando forma ese “camino” que se va conformando más como un proceso, como un recorrido, que nos acerca paso a paso al propio centro, a la totalidad, a la unidad con nosotros y con lo demás. El término “holotrópico” acuñado por el Dr. Grof alude justamente a la experiencia de “ir hacia” lo entero, siendo sinónimo de sanación, de hacernos Uno, de integrarnos. Ram Dass, en su libro “Still Here” expresa al respecto lo siguiente: “... la diferencia entre sanar y curar; sanar es aquello que nos acerca más a Dios. Curar significa llevarnos a donde estábamos antes de “enfermar”, pero si donde estábamos no era más cerca de Dios, no hemos sido sanados. La sanación nos acerca a la Unidad, al Uno, si eres ese Uno entonces estás entero. Ese es el significado último de sanar – hacer entero (heal: whole) porque ya no hay nada que queda afuera, ni siquiera la enfermedad....”
Carl Gustav Jung consideró la existencia de un impulso natural que se encuentra en el psiquismo y que nos induce a buscar la propia completud; una “sed de totalidad” que se manifiesta tarde o temprano en algún momento de la vida, habitualmente alrededor de la “mediana edad” (también puede aparecer en la adolescencia). Lamentablemente esta energía no siempre se busca expresar en el contexto más adecuado y se percibe en conductas adictivas, depresión, violencia, etc... La Respiración Holotrópica y el trabajo con Estados No Ordinarios de Conciencia nos ofrecen un exquisito marco de contención y de apoyo para que esta fuerza se exprese convenientemente y encuentre el sentido que busca. Asimismo, durante el proceso se pone de manifiesto un importante recurso: un mecanismo intrínseco que a modo de radar “elige” y trae a la conciencia el material que necesita ser vivenciado. A este mecanismo lo denominamos “Sanador Interno” y representa para mí un extraordinario aliado: lo único que requiere es una actitud de entrega y confianza mientras nos dejamos llevar sin juzgar ni controlar, permitiendo a las fuerzas sanadoras realizar su trabajo. “... La única solución es estar en dos planos al mismo tiempo: entrar plenamente en el dolor y sin embargo permanecer en el nivel del alma al mismo tiempo … Sentimos la plena intensidad del dolor, y al mismo tiempo lo trascendemos manteniéndonos quedándonos, permaneciendo en la posición, el estado del Testigo.” (Ram Dass op.cit.) Elizabeth Kübler-Ross decía: “...tenemos las experiencias que necesitamos , no las que deseamos tener...” Provengo de un ámbito en donde “la palabra del terapeuta es santa”, el poder que se ejerce desde este rol es fuerte, y la responsabilidad de decidir qué es importante y qué no constituye la base de la tarea terapéutica. Haberme encontrado, como participante y como facilitadora, con un enfoque que propicia la confianza en la sabiduría interna que todos traemos y tener la posibilidad de verla evidenciarse casi a diario es uno de los regalos más preciados que he recibido de este trabajo. Carl Gustav Jung afirmaba que el elemento espiritual es una parte integral y orgánica de la psique, de modo que la autoexploración que alcance suficiente profundidad (como lo hace la Respiración Holotrópica), necesariamente facilita el encuentro conciente y espontáneo con los elementos espirituales que nos conforman. Desde esta perspectiva, tanto el alma del facilitador como el alma de quién es cuidado están allí compartiendo una experiencia juntos, sirviendo; son roles complementarios en una danza. Dos almas que se ayudan mutuamente, honrándose y espejando el corazón de cada uno. | | RH y Síndrome de Hiperventilación | | LA RESPIRACIÓN HOLOTRÓPICA Y EL SINDROME DE HIPERVENTILACIÓN Dr. Stanislav Grof Traducción: Lic. Silvina Alterman Daicz
La Respiración es el ritmo fundamental de la vida – Hipócrates
Los variados abordajes terapéuticos que se valen de la respuesta natural del cuerpo humano a la respiración acelerada para inducir estados no ordinarios de conciencia, nos aportan descubrimientos revolucionarios y nos ayudan a corregir el antiguo y erróneo concepto que encontramos en algunos textos de medicina en relación a la fisiología de la respiración. Dichos textos nos enseñan que la necesaria reacción fisiológica a la respiración acelerada es un estereotípico patrón llamado “Síndrome de Hiperventilación”. Los nuevos hallazgos que han surgido del trabajo vivencial tienen implicancias de largo alcance tanto en la comprensión de la naturaleza de las enfermedades emocionales y psicosomáticas como en las estrategias terapéuticas para abordarlas.
LA RESPIRACIÓN EN LA ANTIGÜEDAD Y EN LA ACTUALIDAD
Comenzaré este trabajo con algunos apuntes generales sobre la respiración en sus aspectos físico, psicológico y espiritual. En las culturas antiguas y pre-industriales, la respiración ha jugado un importante rol en la construcción de la cosmología, la mitología y la filosofía. Asimismo ha sido utilizada como una valiosa herramienta en los ritos y prácticas espirituales. Desde el principio de la historia, virtualmente cada sistema psico-espiritual que intentó acceder a la comprensión de la naturaleza humana reconoció en la respiración un punto crucial de unión entre el cuerpo, la mente el espíritu. En la antigua tradición Hindú, el término prana tenía dos acepciones: aire que se respira y esencia sagrada de vida. Los ejercicios respiratorios jugaban un rol importantísimo en el yoga y particularmente en el Tantra. El uso de la respiración en la práctica espiritual era el objeto de una ciencia especial sobre la respiración denominada pranayama. En la Grecia antigua la palabra pneuma denominaba tanto al aire y a la respiración como al espíritu, la esencia vital. La respiración también estaba íntimamente ligada a la psiquis; el término phren se utilizaba para referirse tanto al diafragma (el mayor de los músculos comprometidos en el acto respiratorio) como a la mente. La psiquiatría moderna utiliza este término en los diagnósticos: oligofrenia, parafrenia, esquizofrenia. El desequilibrio en la respiración era considerado uno de los principales factores presentes en el desarrollo de las enfermedades físicas y mentales. En la antigua tradición Hebrea, la respiración y el espíritu creativo –ruaj– eran considerados como sinónimos. En el antiguo Testamento (Génesis 2:7), es el aliento de Dios el que infunde vida en Adán: “ Y Dios creó al hombre del polvo de la tierra y le dio el aliento que entró por su nariz, y así el hombre fue un alma viviente”.
Entre los Escenios, la entrada en el Mundo de los Cielos acontecía durante el proceso respiratorio, entre la inhalación y la exhalación. En la medicina tradicional China, la energía o chi tiene dimensiones físicas, biológicas y espirituales.
Alude a la esencia cósmica y a la energía vital así como al aire natural que respiramos. En Japón, la palabra correspondiente es ki. El ki juega un rol en extremo importante en la práctica espiritual y en las artes marciales.
Para la Ciencia Occidental, la respiración es sólo una función fisiológica esencial para la vida. Además, han sido patologizados algunos manejos respiratorios tales como la retención de aire en los pulmones, una especial atención al proceso de la respiración o la hiperventilación. A pesar de que en Occidente las dimensiones sagradas de la respiración han sido rechazadas y desacreditadas por la ciencia, muchos investigadores enfatizan el rol fundamental que le corresponde dentro de la medicina.
Fried, uno de los científicos más dedicados a la investigación de la relación que existe entre la respiración y muchos cuadros clínicos, escribió el libro “El Síndrome de Hiperventilación”. Allí señala que los médicos deberían prestar mucha mayor atención al proceso de la respiración. Las personas pueden hiperventilar espontáneamente, ya sea que estén o no realizando un esfuerzo. La hiperventilación como síntoma se encuentra presente en el 50% al 70% de las enfermedades y el 90% de los episodios espontáneos surge a partir de una desorganización respiratoria.
La respiración deficiente o defectuosa puede ser considerada como el factor etiológico común a diversos problemas conocidos. En los círculos académicos, la hiperventilación está vinculada a la ansiedad, pero no existe un acuerdo en cuanto a si la hiperventilación es la causa o el efecto. Es un típico ejemplo del “huevo o la gallina”. Personas con una natural tendencia a hiperventilar desarrollan este síntoma cuando se encuentran en una situación de tensión; y aquellos que padecen ataques de pánico con frecuencia producen alcalosis respiratorias. Según Goldberg, “la hiperventilación es un elemento más en la reacción ansiosa y produce síntomas psicosomáticos”. La hiperventilación juega un importante rol en todos los cuadros de ansiedad y posiblemente en todos los problemas emocionales en general. Christie denominó neurosis respiratoria a las neurosis ansiosas y a la histeria.
Estas observaciones no concuerdan con la original idea expresada por W.B. Cannon en su libro “La Sabiduría del Cuerpo”, quién creía que la respiración, tan fundamental para la vida, está fuertemente protegida por mecanismos homeostáticos autorregulables.
Se ha hecho claro que a pesar de su aparente automaticidad, la respiración no está a salvo de la influencia de muchos procesos psicológicos y fisio-patológicos que pueden interferir con ella. Y, contrariamente, anormalidades en los patrones respiratorios pueden causar problemas tanto psicológicos como fisiológicos.
EL SiÍNDROME DE HIPERVENTILACIÓN
Entre el 10% y el 15% de la población hiperventila espontáneamente. Los clásicos manuales de fisiología describen al “síndrome de hiperventilación” como una reacción estereotipada y precisa a la respiración acelerada, que consiste en “espasmos carpo-pedales” (tetania en manos y pies), sensación de frío en los pies, transpiración y una hiper-excitabilidad general de las neuronas asociadas a cambios neurológicos objetivamente detectables. A esta categoría pertenecen el reflejo de Chvostek (hiper-excitabilidad de los músculos faciales) y el reflejo de Trousseau (espasmos musculares en antebrazos y manos luego de comprimir la arteria braqueal con un torniquete).
En los textos, sin embargo, queda muy confusa la comprensión del Síndrome de Hiperventilación. Fried, quién condujo una investigación sistemática sobre los efectos de la respiración acelerada, señaló que la clásica reacción descripta en los manuales de fisiología de la respiración se encuentra en directa oposición a los informes clínicos sobre el rango inusualmente amplio de fenómenos que pueden presentarse cuando una persona hiperventila, el que varía enormemente de uno en uno y de episodio en episodio.
Dichos fenómenos incluyen tetania, mareo, vértigo, vaso-espasmos, intensa actividad motora, dolor de pecho, tensión y dolor muscular generalizados, dolores de cabeza, sincope, desórdenes neuro-musculares varios, diversos estados de ansiedad, un rico espectro de emociones, etc. Las posibles reacciones a la respiración acelerada son tantas que a los pacientes que hiperventilan se los llama “síndrome de la carpeta gorda” (Lum) porque deben realizar frecuentes e inútiles visitas médicas. Los siguientes son los síntomas que los médicos clínicos han atribuido como efectos de la hiperventilación.
1-Sistema Cardiovascular
La hiperventilación produce efectos sobre los vasos sanguíneos; puede incrementar el flujo sanguíneo en antebrazos y otros músculos largos así como disminuir en manos, pies, cerebro e intestinos. Para el tratamiento de la alta presión sanguínea se utiliza la respiración lenta, pero ocasionalmente la hiperventilación puede causar una caída de la presión y un sincope (desmayo, inconciencia). Este efecto vaso-depresor también puede ser causado por otros factores. Este hecho es paradojal desde el enfoque tradicional, ya que la mayoría de las personas que han tenido un sincope no presentan condiciones cardíacas. La hiperventilación puede afectar al corazón y causar taquicardia sinusal, aumento del bombeo y una leve disminución del tiempo de conducción. Raramente puede también simular un problema cardíaco y provocar dolores de pecho y pseudo-angina (Prinzmetal). Los cambios en el electrocardiograma (ECG) son transitorios y plenamente reversibles y su interpretación varía de acuerdo al caso.
2- Musculatura
Mucha gente responde a la hiperventilación con tetania. Los textos ponen énfasis en la tetania de manos y pies (espasmos carpo-pedales) y la considera una reacción clásica y previsible a la respiración acelerada. Sin embargo, estos espasmos pueden manifestarse en cualquier músculo o grupo de músculos del cuerpo.
3-Metabolismo
La respiración acelerada provoca cambios en el equilibrio ácido / alcalino del organismo (pH). La rápida eliminación de dióxido de carbono (C02) que es ácido, tiende a inducir la alcalosis (aumento del pH en sangre). La capacidad de hemoglobina en sangre (pigmento) depende del pH: junta mayor cantidad de oxígeno en un medio alcalino que en un medio ácido La alcalosis causada por la respiración acelerada conduce de este modo a una disminución en el suministro de oxígeno hacia los tejidos
4-Sistema Nervioso Central
La hiperventilación provoca hiper-excitabilidad neuronal así como cambios en el funcionamiento de la corteza cerebral. El electroencefalograma (EEG) muestra una disminución en la frecuencia y un aumento en el voltaje. Los típicos picos y ondas de la epilepsia pueden verse multiplicados por tres. Esta reacción se utiliza en medicina con fines diagnósticos; si existe la sospecha de epilepsia en un paciente, se le pide que hiperventile durante el examen del EEG para que se acentúen las manifestaciones electrofisiológicas de la epilepsia. Como medida terapéutica en pacientes epilépticos, se sugiere la autorregulación respiratoria. En personas normales, la hiperventilación aumenta la incidencia de ondas alfa; en pacientes epilépticos la disminuye. Lo mismo ocurre con las ondas beta. En cuanto a las ondas theta, en los pacientes psiquiátricos puede o no aumentar su incidencia. Los episodios caracterizados por agitación emocional y excitación psico-motriz se vinculan a las ondas cerebrales más rápidas, mientras que los episodios de tranquilidad muestran ondas cerebrales lentas. Necesitamos estudios de EEG no basados en el modelo mecánico y simplista tradicional para poder considerar las complejas variables psicosomáticas responsables de los cambios observados durante la respiración acelerada.
HIPERVENTILACIÓN Y PACIENTES PSIQUIÁTRICOS
Los neuróticos suelen tener episodios espontáneos de hiperventilación, y en particular los pacientes diagnosticados histéricos. Freud describió en varios casos clínicos la sensación de ahogo extremo y puntualizó el esfuerzo respiratorio que se realiza durante un ataque de pánico. Es por ello que sostuvo durante un tiempo que el trauma de nacimiento asociado a la sofocación podría ser la fuente y prototipo de todas las ansiedades futuras. Klein denominó a la sensación de ahogo que acompaña a los ataques de pánico “alarma de falso ahogo”. Este pánico no puede aliviarse respirando el 5% de C02 que alcanzaría para prevenir cualquier alcalosis respiratoria. Se ha puntualizado el hecho que en los pacientes psiquiátricos, los síntomas inducidos por la respiración acelerada son más intensos, coloridos y variados. Los pacientes que presentan anormalidades en el sistema nervioso central, manifiestan una mayor diversidad de síntomas y aquellos que sienten dolor tienen un menor umbral de respuesta a la hiperventilación. Entre los pacientes psiquiátricos, la hiperventilación tiende a producir lo que se ha descripto como “una asombrosa cantidad de síntomas sensoriales, emocionales y psicosomáticos”. La larga lista incluye mareos, desmayos, temores, depresión, ansiedad, pánico, fobia, dolor en el pecho, espasmos musculares, sensaciones físicas diversas, dolores de cabeza, temblores, sacudidas, visión borrosa, náuseas, vómitos, “nudo en la garganta”, etc. Estos síntomas no pueden explicarse en términos clínicos tradicionales ya que pueden simular diversas enfermedades orgánicas.
HIPERVENTILACIÓN Y RESPIRACIÓN HOLOTRÓPICA
La hiperventilación tiende a agravar muchos síntomas y perturbaciones tales como el mal de Raynaud, migraña, angina de pecho y el síndrome de ansiedad y pánico. Por ello, Fried sugirió a sus pacientes que practiquen la respiración lenta como “medida terapéutica” para estos cuadros. Esto es exactamente lo opuesto de lo que propone la respiración holotrópica, que indica que la hiperventilación continuada puede resolver problemas a partir de la plena expresión de los síntomas así como la posibilidad del acceso a la conciencia.
La psiquiatría trata el síndrome de hiperventilación apaciguando al paciente ( reduciendo la alcalosis y aumentando el nivel de C02 en las vías respiratorias). Esto se logra inyectando tranquilizantes, calcio intravenoso y colocando una bolsa de papel sobre la boca.
Los practicantes de la respiración holotrópica tienen una oportunidad única de conocer los efectos psicológicos y somáticos de la respiración acelerada ya que observan tales cambios in statu nascendi diariamente. En este contexto sólo una pequeña proporción de personas experimentan aquello que los manuales de fisiología respiratoria describen como la clásica y en algún sentido única respuesta del organismo.
En cambio, las observaciones que surgen de esta práctica indican que la respiración acelerada produce un espectro extraordinariamente rico de síntomas emocionales y psicosomáticos. De este modo se apoya la crítica de Fried a la explicación simplista del síndrome de hiperventilación.
Fried considera esta “asombrosa cantidad de síntomas” desde una visión clínica tradicional, “es un misterio el hecho de que una simple función fisiológica como la respiración pueda producir tan amplio espectro de síntomas”.
La práctica de la respiración holotrópica permite conocer profundamente la dinámica del “síndrome de hiperventilación” y ofrece una simple solución a este “misterio”. Muestra que la riqueza y variedad de respuestas a la respiración acelerada no puede ser explicada con simples términos fisiológicos, ya que es un fenómeno psicosomático complejo que refleja la historia psico-biológica y aún espiritual del individuo en su totalidad.
Los síntomas que emergen a partir de la respiración acelerada pueden aparecer en cualquier parte el cuerpo y en todas las combinaciones posibles. Un estudio sistemático de dichas reacciones indica que pueden intensificarse síntomas psicosomáticos preexistentes así como exteriorizarse varios síntomas latentes. La consecución de la respiración acelerada permite rastrear estos síntomas hasta su fuente inconsciente –hasta la memoria de eventos biográficos traumáticos, nacimiento biológico, traumas prenatales y aún estructuras transpersonales (memoria filo-genética, energías arquetípicas, etc.)
Esto también es válido en casos observados durante respiración holotrópica en que aparecen fenómenos físicos extremos tales como apnea, cianosis, ataques de asma o de pánico, manifestaciones en la piel, etc. Representan la exteriorización de impresiones históricamente determinadas asociadas a eventos específicos como episodios de cuasi ahogo, accidentes serios, operaciones, difteria infantil, tos ferina, nacimiento biológico, crisis prenatales.
Aunque parezcan precarias, estas experiencias no son peligrosas cuando estamos trabajando con personas físicamente sanas y que pueden tolerar el esfuerzo físico y emocional que implican tales vivencias. Por supuesto que es importante respetar las contraindicaciones que tiene el trabajo experiencial profundo y evitar trabajar con personas que presentan cuadros cardiovasculares severos.
Otro descubrimiento sorprendente pero consistente surgido a partir del trabajo terapéutico con la respiración intensificada, es que los síntomas inicialmente aumentan en intensidad, pero la continuación de la respiración trae su resolución y desaparición permanentes. Este factor se halla en conflicto con la suposición de que los síntomas psicosomáticos son una respuesta fisicoquímica unívoca a la hiperventilación. La desaparición permanente de los síntomas luego de la completa emergencia del material inconsciente con que están vinculados nos muestra que son psico-dinámicos en su naturaleza y no simples manifestaciones fisiológicas.
En nuestro trabajo vemos a muchas personas que no desarrollan ningún tipo de tensión durante varias horas de respiración intensa. Esta clase de reacción aumenta con la cantidad de sesiones y eventualmente se convierte en la regla más que en la excepción.
Ni aún la vasoconstricción es una consecuencia invariable e inevitable de la hiperventilación. Las observaciones muestran que un bloqueo bioenergético en determinada área, clásicamente lleva a la vasoconstricción. El origen de dicho bloqueo puede ser tanto psicológico como físico (traumas de la historia biográfica, el trauma del nacimiento o matrices transpersonales). La respiración acelerada tiende a traer el material inconsciente a la superficie aliviando el bloqueo luego de una previa intensificación temporal; esto es seguido generalmente de una mejor circulación sanguínea en el área afectada.
He observado repetidamente que este mecanismo juega un rol crítico en muchas infecciones crónicas como sinusitis, faringitis, tonsilitis, bronquitis, cistitis. Dichos cuadros son generalmente causados por las bacterias que normalmente se encuentran en esas áreas (pneumococos, esquericia coli), y no por una invasión de extraños y mórbidos microbios. La verdadera causa de dichas infecciones es la reducida vitalidad de los tejidos causada por bloqueos bioenergéticos que impiden el adecuado flujo sanguíneo pero no la presencia de las bacterias.
Estos tejidos no pueden autoprotegerse contra las bacterias porque el bloqueo bioenergético en dichas áreas produce vasoconstricción. Esto implica una reducida presencia de leucocitos, linfocitos, anticuerpos, y otros factores necesarios para la defensa inmunológica. Si pudiéramos aliviar el bloqueo, la circulación se liberaría y estas “infecciones crónicas” desaparecerían como por arte de magia.
También es concebible que este mismo mecanismo esté presente en la génesis de las úlceras pépticas y duodenales y en las colitis ulcerosas. La vitalidad de las membranas mucosas del estómago y del intestino con mala circulación puede estar comprometida al punto de no poderse proteger contra los efectos del ácido clorhídrico y de las enzimas digestivas.
En muchos casos la enfermedad se relaciona con bloqueos energéticos, emocionales o físicos de los cuales resulta la fragmentación, mientras que el funcionamiento saludable está asociado a un campo energético fluido y completo. Este es uno de los aspectos del término “holotrópico”, que literalmente significa “moverse hacia la totalidad” o “dirigido hacia la totalidad”.
Estos hallazgos son consistentes con los principios básicos de la medicina China y con la homeopatía así como con el moderno concepto de la “medicina energética”. Los representantes de esta orientación aseguran que la medicina sería mucho más efectiva si la estrategia órgano-patológica fuera complementada o aún reemplazada por un acercamiento basado en la comprensión y el uso de la dinámica bioenergética corporal.
CONCLUSIONES
Las experiencias y observaciones surgidas de la respiración holotrópica indican que el tradicional concepto de “síndrome de hiperventilación” es obsoleto y debe ser revisado. Las tensiones que se desarrollan como resultado de la respiración intensificada no necesariamente involucran manos y pies sino que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. La continuación de la respiración generalmente conduce a la culminación y resolución de dichas tensiones. También pueden ser fácilmente eliminadas por medio de la ab-reacción física y emocional. Por otra parte, las sesiones reiteradas tienden a eliminar las tensiones. Algunas personas pueden respirar durante horas sin mostrar signos de tensión; de hecho se relajan progresivamente hasta entrar en estados de éxtasis. Lo que parece suceder es que la respiración acelerada crea una condición bioquímica en el cuerpo que facilita la emergencia de viejas tensiones emocionales y físicas relacionadas con traumas físicos y psicológicos no resueltos. El hecho de que durante la respiración rápida los síntomas aparezcan en la superficie y se manifiesten no es un fenómeno patológico, como tradicionalmente se lo considera.
Esta situación de hecho representa una oportunidad única para la sanación. Lo que emerge bajo dichas circunstancias es el material inconsciente con mayor carga emocional dispuesto a ser procesado. Esta comprensión del síntoma explica la enorme variedad inter e intra–individual en las respuestas a la hiperventilación. Y es análoga a la riqueza y variedad en el contenido experiencial que se observa durante las sesiones.
A la luz de los descubrimientos obtenidos con la respiración holotrópica, los episodios espontáneos de hiperventilación en personas “sanas” y en pacientes psiquiátricos pueden ser considerados como un intento del organismo de sanarse a sí mismo y deberían ser apoyados antes que suprimidos. Con un sostén y una guía idóneos, la emergencia de síntomas durante un episodio de hiperventilación puede resultar en la sanación de problemas emocionales y psicosomáticos, transformación positiva de la personalidad, y evolución de la conciencia.
Y, contrariamente, el actual método de supresión de síntomas puede ser considerado como una interferencia de un importante y espontáneo proceso de sanación de la psiquis y del cuerpo.
Copyright: Dr. Stanislav Grof Traducción: Lic. Silvina Alterman Dr. Stanislav Grof. Doctor en Medicina, Doctor en Filosofía.Psiquiatra con más de 30 años de experiencia en investigación de estados expandidos de conciencia. Nació en Praga, Checoslovaquia, donde se graduó como doctor en Medicina. En 1967 se trasladó a EEUU, donde continuó su carrera como catedrático e investigador en el Centro de Investigaciones Psiquiátricas de la Universidad de Maryland y en la Universidad de John Hopkins, Baltimore. A partir de 1973 y hasta 1987 residió en el Instituto Esalen, California, de cuyas actividades participó dictando seminarios, cursos y conferencias, realizando trabajos de investigación experimental y como miembro de la Junta Directiva. Allí desarrolló junto con su esposa Christina, el famoso método de la Respiración Holotrópica. Es fundador y presidente de la Asociación Internacional Transpersonal y ha publicado más de cien artículos en medios profesionales especializados, y varios libros entre los que cabe mencionar: “La Mente Holotrópica”, “Más allá del cerebro”, “El encuentro humano con la muerte”, “La aventura del autodescubrimiento”, “Sabiduría antigua y ciencia moderna”, “Supervivencia humana y evolución de la conciencia”, “Emergencia Espiritual”.
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Martín Boroson Traducción: Lic. Silvina Alterman Daicz
A lo largo de los últimos cuarenta años, el mundo Occidental ha sido testigo del surgimiento de muchas nuevas formas de terapia; y ha podido disponer, como nunca antes, del conocimiento y sabiduría de diversas tradiciones espirituales de Oriente. Muchos han invertido años y una pequeña fortuna probando diferentes formas de psicoterapia y de prácticas espirituales que no han logrado satisfacer sus necesidades. Este panorama desalentador se completa con el hecho de que existe un abierto desacuerdo entre las distintas líneas de trabajo en relación a la técnica, los valores, y aún la naturaleza misma de la realidad.
La Visión Integral
Ken Wilber, considerado el “Einstein de la Conciencia” ha desarrollado una prolija teoría que otorga cierta coherencia a este estado de cosas. En un mapa o esquema de la totalidad de la conciencia, esclarece el camino de la autoexploración dentro de una visión a la que denomina “integral”. Basado en considerable evidencia, Wilber sugiere que la conciencia se presenta como un espectro, abarcando diferentes niveles: la Materia, la Vida, la Mente, el Alma y el Espíritu. En la actualidad, cada uno de estos niveles es estudiado por distintas disciplinas: los médicos consideran a la materia, los biólogos a la vida, los psicólogos a la mente y los místicos al alma y al espíritu. Lamentablemente, cada disciplina tiende a ignorar o disminuir la importancia de las demás. La psicología por sí sola contiene múltiples líneas que toman en cuenta distintos niveles de la mente. Un enfoque verdaderamente holístico o integral abarca la totalidad de los elementos del espectro y considera que estamos constituidos por todas esas dimensiones.
La Experiencia Holotrópica
El Doctor Stanislav Grof, pionero en la investigación clínica de la conciencia y reconocido por Wilber como “el máximo psicólogo contemporáneo viviente”, ha desarrollado una técnica llamada Respiración Holotrópica (RH), en la que se accede a un Estado Ampliado de Conciencia a través de una forma de respiración profunda y acelerada, acompañada con música evocativa y complementada por un apreciable grado de preparación personal. Los participantes se acuestan sobre una colchoneta con los ojos cerrados, pero pueden moverse, llorar, gritar, cantar, meditar, reír, ... si la experiencia interna lo requiere. En este estado de conciencia se pueden vivir situaciones relacionadas con cualquier nivel del mapa, incluyendo: experiencias místicas; arquetipales (deidades, angeles ); viajes chamánicos; liberación bioenergética; traumas reprimidos (abuso infantil, accidentes); acontecimientos de la infancia; y del nacimiento. “Holotrópico” significa moviéndose hacia la totalidad. Grof cree que cada experiencia holotrópica lleva al individuo al siguiente paso en su camino hacia el todo. Podemos considerar a la RH en dos sentidos para ilustrar el modo en que abarca el espectro total de la conciencia.
1. Como herramienta diagnóstica:
La RH selecciona el nivel del espectro en el que se encuentra cada uno. Cuando se accede a un estado holotrópico con una mente abierta y sin agenda, la psiquis parece seleccionar la experiencia con mayor carga emocional o más preparada para ser vivenciada en ese momento; Grof la denomina “función radar”. La experiencia que emerge no puede ser predeterminada o planeada, pero invariablemente resulta ser relevante y efectiva para el crecimiento de la persona. Es como si cada uno se abriera por completo a fin de descubrir realmente qué está sucediendo en los niveles más profundos de su Ser y permitiera que la experiencia se despliegue y se muestre. En otras palabras, la sesión holotrópica conduce directamente hasta la frontera de la evolución personal. Teniendo en cuenta la teoría de Wilber, la RH determina el nivel o lugar dentro del espectro de la conciencia en el que se encuentra una persona en un momento dado. La función radar es un recurso altamente sofisticado que señala automáticamente el problema o potencial con mayor carga y significación. Es un mecanismo propio e interno que determina lo que es más urgente.
2. Como método de curación:
La RH facilita la práctica más apropiada para las necesidades de cada persona en cada momento. Como método destacadamente libre, se alienta al “respirador” a que sencillamente permita que surja el material de la experiencia mientras realiza la respiración profunda y rápida con la consigna de mantener los ojos cerrados para que el contenido no sea proyectado sobre otros, así como la de quedarse en la colchoneta para sentirse cuidado. Sin límite de tiempo ni reglas de conducta; sin posturas corporales predeterminadas; sin dietas; sin jerarquías institucionales; sin gurú; sin textos sagrados; sin vestimenta ni uniforme. Si la experiencia interna lo requiere, cada uno puede gritar, cantar, orar, regresar a la infancia, hablar en diversas lenguas, adoptar posturas de yoga, dejar el cuerpo, entrar en el cuerpo, sacudirse, temblar- la lista es infinita. Un mecanismo de sanación interno realiza lo necesario para la transformación, sin imposición, sistema de creencias, trasfondo cultural ni académico determinados. La sesión de RH se desarrolla en un espacio físico y emocional en el que las dimensiones más profundas del Ser son alentadas a manifestar su magia y en donde el método terapéutico o de transformación adecuado surge de la misma experiencia. Podríamos decir que el Espíritu por sí mismo “elige” la forma en que va a evolucionar.
Una Gran Experiencia de Todo
Grof enfatiza la importancia de trabajar con todos los niveles de la conciencia. A partir de una profusa observación clínica, ha descubierto un fenómeno extraordinario complementario al concepto de espectro de Wilber. Él ha notado que el contenido que emerge en las experiencias de un individuo puede ser agrupado en relación a ciertas cuestiones: que existen patrones comunes que se expresan con ciertos estados emocionales, problemas físicos, elementos de la dinámica del nacimiento y búsqueda espiritual profunda. A esta cadena o hilo conductor lo denominó “Sistema de Experiencias Condensado” o COEX, para abreviar. De acuerdo con Grof, un Coex se resuelve cuando han sido reconocidos en todos los niveles los elementos que lo conforman. En RH pueden encontrarse experiencias que contactan varios niveles del espectro al mismo tiempo, o aún abarcar el espectro en su totalidad. Es muy habitual que un individuo tenga una experiencia profundamente espiritual al mismo tiempo que un desbloqueo físico importante. Durante esta experiencia simultánea, se descubre que todos los niveles del Ser están profundamente interconectados.
La Totalidad del Espectro
La RH, recorre libremente todos y cada uno de los niveles del espectro para llegar directamente a la frontera de la evolución personal. Sólo se requiere que nos entreguemos a la verdad que emerge aquí y ahora, hacia los más profundos y lejanos alcances del momento presente. Con una apertura sin precedentes en teoría y método, la RH abarca las arcaicas formas de devoción y los modernos modos de crecimiento personal, dejando aún lugar para aquellos caminos todavía no inventados. Podemos acceder al espectro de la conciencia en su totalidad, a todas las dimensiones del Ser y conocer cualquiera de los posibles y maravillosos caminos que se ofrecen, dirigiéndonos resueltamente y con determinación a la meta de la propia integración.
Artículo publicado en “The Inner Door”, Noviembre l998. Revista que edita la Asociación Internacional de Respiración Holotrópica. Martín Boroson, facilitador certificado en el Grof Transpersonal Training en 1994. Ofrece charlas y dirige talleres sobre el juego cósmico, tema de su libro “Becoming Me”. Es director de la organización “Proyecto Temenos”, fundada por el Consejo Artístico de Irlanda y dedicada a la promoción de proyectos artístico-espirituales.
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I
En los últimos seis años he centrado mi labor investigadora en el uso, efectos y etnografía de la ayahuasca. Durante este tiempo he experimentado varios centenares de veces con ayahuasca, me he auto-observado en un sentido psicológico y fisiológico – incluyendo EEG y diversas analíticas - he podido examinar a otros individuos consumidores – probablemente a más de 500 personas – y he seguido con cierto detalle la dinámica interna y los cambios de algunos nuevos sincretismos religiosos consumidores regulares de este fascinante enteógeno de origen amazónico. Con la conferencia de hoy, en cierta forma, me gustaría dar por acabado este programa de investigación antropológica dedicado específicamente a los aspectos cognitivos de la ayahuasca. Para ello, no voy a incidir en algún nuevo aspecto etnofarmacológico o antropológico de esta mixtura enteógena, sino que me siento con alguna experiencia global suficiente sobre el tema como para transmitirla y espero no pecar de soberbia al hacerlo. Hace algunos años, tuve una agradable sorpresa al descubrir que los griegos clásicos habían llegado a conclusiones similares, y aun mucho más lejos que nosotros, en su conocimiento humano y psicológico de las formas de uso de los enteógenos. No olvidemos que sus ritos iniciáticos basados en el consumo de substancias psicotrópicas, fueron el centro de la cosmovisión griega durante más de 2000 años. Por ello, me he tomado la libertad de transmitirles hoy mi experiencia, pero cogiendo de prestado imágenes y relatos mitológicos de nuestros ancestros culturales, helénicos. Tan sólo iré indicando cómo realizar los puentes conceptuales desde aquellas formas mitológicas de explicar la realidad visionaria a nuestra moderna cosmovisión de carácter científico. Con ello no pretendo descubrir nada nuevo sobre el uso generalizado y cohesionante de enteógenos entre los griegos, sino que quiero robar humildemente a nuestros lejanos antepasados sus avisos sobre los peligros y, virtudes del consumo de psicotrópicos. Actualmente vivimos un momento de gran confusión social y cultural, de profundo cambio histórico, de transformación de los sistemas de valores y de grandes dificultades para fijar la identidad de cada cual. Sin duda es un momento difícil de cruce de caminos para el futuro de la humanidad, y tal vez por ello, las antiguas expresiones mitológicas están de nuevo ganando fuerza como referentes estables de nuestras vidas y como forma de expresión de las realidades psíquicas y espirituales que albergamos en nuestro interior. Cuando la evolución de la estructura cognitiva del ser humano llegó a ser suficientemente compleja como para generar mitos, significó un importantísimo paso hacia la capacidad de diferenciación entre el objeto y el sujeto. Se creó el primer peldaño hacia lo que hoy concebimos de la forma más natural como el mundo exterior a nosotros, lo objetivo. Así, para los humanos la existencia se fue escindiendo en dos: el dentro y el fuera. Lentamente, y gracias a la forma de expresión mítica, el individuo se sintió con una identidad diferenciada. Gebser llama la atención sobre el importante hecho de que las palabras “yo soy” aparecen por primera vez, en la historia conocida de Occidente, en la Odisea: “Yo soy Ulises” sólo ahí aparece el yo soy diferenciador bipolar, y tal evolución no está lejos del efecto dialógico de los enteógenos. En este sentido y como dice Edward C. Withmont, el mito es subjetividad desvergonzada, refleja la forma en que el alma percibe la existencia. El famoso érase una vez... de los cuentos, en realidad equivale a siempre sucede que...; y el aquí se hace... concreto de los mitos, equivale a en todas partes pasa lo mismo. De ahí la fuerza intemporal de los cuentos de hadas y de los mitos: es la mente hablando de sí misma. En relación con todo ello, hay que aceptar que los enteógenos han estado y están presentes, y han sido y son parte nuclear en la difícil historia de la cultura occidental, ya que han condicionado la creación, la recepción, la vivencia y la interpretación de los universos míticos que nos han servido durante milenios, y nos sirven hoy de forma renovada, para orientar nuestras vidas. En este sentido, una de las premisas básicas más importantes que debemos aceptar plenamente es el hecho de que el mytós y el logos, es decir, el imaginario de base inconsciente por un lado, y la razón lógica por el otro, no son dos estilos contrapuestos o cronológicamente sucesivos el conocimiento humano, creyendo – como se ha hecho hasta ahora - que ha existido el paso histórico del pensamiento mítico al pensamiento lógico. Se trata de dos formas expresivas que por medio de la necesaria complementariedad de imagen y concepto, pertenecen constitutivamente a la dotación cognitiva del ser humano como tal. Los mitos no fueron creados en función de objetivos externos, aunque los tengan, sino que son guías de navegación interna y por ello hablan de los enteógenos, de los sueños, de las percepciones modificadas y del imaginario como fuente de conocimiento. Recordemos que mytós en griego antiguo, significaba “camino”, “sendero a seguir”: se refería al modelo que los griegos usaban para dar sentido y construir sus vidas. Los mitos no deben ser entendidos como fantasías sino como testigos del encuentro entre la conciencia humana y los fenómenos primigenios del ser. Todo navegante de la psique, todo psiconauta, en uno u otro momento de su aventura se siente tentado por las herramientas químicas que ayudan a recorrer nuestras dimensiones interiores. No obstante, ello no es gratis sino que tal viaje por los abismos del inconsciente y de la propia naturaleza debe pelearse, y el navegante ha de saber ponerse a salvo de las tormentas. De aquí que si bien en otros momentos de mi aventura personal he luchado como antropólogo por descubrir y expresar el mundo de los enteógenos desde el logos, desde la lógica científica, hoy he preferido hablar de mis estimadas y respetadas drogas enteógenas desde el mito, desde la historia ilustrativa. La mitología griega ofrece las llaves hermenéuticas para comprender los peligros y virtudes del uso de enteógenos por medio de imágenes, y no tanto por medio de razonamientos. Estos mitos que siguen no son simples construcciones poéticas sino que se refieren a partes reales de nosotros mismos; los mitos son, en última instancia, llamadas del inconsciente. Su contenido es mucho mayor que el de una historia. Como dijo Salustio refiriéndose a los mitos de Atis: esto no ocurrió nunca, pero es siempre” (SALUSTIO II, 4). Para hablar de todo ello, pues, voy a recuperar tres historias mitológicas que narraré modo de capítulos separados con un final común. En primer lugar, me referiré a la eterna lucha humana entre el orden, la norma y la continuidad por un lado, y la vida emocional, el caos y el cambio por otro lado. Para ello, describiré la naturaleza en apariencia opuesta de Dionisos – el dios helénico de la embriaguez creativa y de los enteógenos – y de Apolo – la representación griega del orden armonioso. En segundo lugar, narraré el interesantísimo e ilustrativo conflicto entre estos dioses olímpicos expresado por medio de sus seguidores, Orfeo (músico apolíneo) y Marsias (músico dionisiaco). En tercer lugar, acabaré reflexionando sobre la relación que existió entre el adolescente Narciso, su amor Eco y los enteógenos. Comencemos, pues, hablando con cierto detalle de Dionisos. Es universalmente conocido como el dios de la ebriedad, del vino y los enteógenos en general, y de la locura. Sin lugar a dudas, Dionisos es el dios que encarna en si mismo el efecto que producen los enteógenos y embriagantes en el ser humano, transmite la capacidad de ver el mundo oculto que ofrecen estas drogas. Pero sobre el sentido del dios Dionisos hay muchísimo más que exponer, aunque sea de forma resumida, para entender qué proyectaban los griegos en él y qué lección podemos extraer hoy en referencia al uso de drogas extáticas. Dionisos no formaba parte de los verdaderos dioses Olímpicos. Era hijo de Zeus, dios de dioses, y de Sémele, una mujer humana posteriormente divinizada, cuyo nombre frigio significa “la Tierra”. Dionisos era, pues, hijo del espíritu, esto significa Zeus, y de la Tierra. Buen arranque genealógico. Si hay algo primordial en la existencia de Dionisos dentro el mundo helénico, es, por un lado, lo estrechamente ligado que aparece el culto y el mito, es decir la teoría y la praxis y, por otro lado, la inteligible traducción de sus actos y elementos simbólicos a nuestras modernas ciencias cognitivas y psicológicas. A mi modo de ver, y como defiendo detalladamente más adelante, este dios griego era la representación de lo que hoy entendemos como el inconsciente humano en sus distintas formas de manifestarse. Su nombre proviene de Dio-nisos que significaría el “Divino-Niso” o el “Niso de Zeus”, siendo Nisos, según las observaciones de W. F. Otto, el nombre de unas tierras de fábula, en el lejano oriente, por donde sale el sol, tal y como se describe en la obra de Sófocles Antígona. En otras partes, Dionisos recibe también el nombre de “el que relaja”o “el liberador”. Ambos sentidos genéricos de su nombre (“tierras de fábula”y “el liberador”) son muy significativos incluso para nosotros, ¿no es justamente un cierto tipo liberación lo que buscamos los humanos por medio de los enteógenos? ¿Acaso no se trata de unas metafóricas tierras de fábula, el espacio al que podemos acceder por medio de estas drogas? Y viceversa ¿no es el mayor peligro de su uso indiscriminado tomar por realidad estas tierras de fábula, que, al igual que cualquier otra dimensión del Ser, deben ser labradas si se espera que den frutos duraderos? Las prácticas de los diversos cultos a Dionisos ponen de relieve la violencia de su aparición y lo siempre imprevisible de su acción. Tan pronto aparece, como se hunde en las profundidades del mar, tan pronto muere como renace, y todo ello siempre en medio de un delirio salvaje, rodeado de mujeres frenéticas que cantan y tocan la flauta sin cesar. Esquilo, en su Edonos, traza un retrato de este salvaje tumulto orgiástico afirmando que el son de la flauta era el desencadenante de tal loco frenesí. Luego veremos la relación entre la flauta y los enteógenos. Según Rohde, la frenética exaltación que caracterizaba las formas de culto a Dionisos era buscada voluntariamente por parte de los participantes en la celebración, por medio de las tumultuosas danzas, el violento agitar de cabeza, los gritos que atravesaban la oscuridad de la noche.. Todo ello no eran estallidos arbitrarios sino recursos concientes para buscar la disolución del ego y la unión con la divinidad. La forma de rendir culto a este dios era, claramente, a través de un frenesí heredado de los chamanes asiáticos que tanto tuvieron que ver con el origen mítico de Dionisos: se decía que este dios había llegado a Grecia desde más al este, lo que nos sitúa en pleno oriente asiático. En este sentido, es conocido el papel central que tiene el consumo de enteógenos y embriagantes en el milenario chamanismo asiático.
Características de Dionisos
II
¿Quién es Dionisos? ¿Qué sentido tiene hablar ahora de este dios loco y ebrio de la antigüedad helénica? Para seguir este viaje es necesario indicar antes los puentes que voy a establecer. Dionisos, repito, es equiparable en sus características a nuestro concepto de inconsciente, entendido como el complejo base que alberga la vida pulsional de carácter biológico y los recuerdos y condicionamientos personales ocultos de carácter psíquico. El inconsciente es el substrato ontogenético y filogenético de la vida psíquica del ser humano. Dionisos expresa la primacía del anhelo, de la naturaleza bruta encarnada, del doble aspecto del sadomasoquismo como impulso innato primario. Es la fuerza arquetípica que llamamos libido, dominada por la bipolaridad de Eros y Tánatos, impulsos de vida y de muerte, de amor extático y de destrucción, de arrebato irracional de emoción pura y de abandono del ego. En este sentido, cabe recordar que los enteógenos son la llave química que permite entrar al inconsciente y realizar una excursión psíquica por nuestras profundas interioridades. De aquí que consumir enteógenos sea literalmente jugar con la locura, y justo también por ello disfrutan de la capacidad terapéutica que ya es de todos conocida: quien juega con la locura sabiéndolo, y gana la partida, se está vacunando contra ella. Pero.. hay que ganar la partida y ello es una batalla tan delicada como ardua. Respecto del nacimiento de Dionisos, el famoso erudito en mitología clásica Walter Otto lo describe así: “es el dios loco cuya aparición provoca el frenesí entre los humanos, es hijo del éxtasis y del temor, de la furia desatada y de la liberación más dulce. Fue hijo de Zeus – el dios de dioses para los griegos – y de una mujer mortal llamada Sémele –Tierra-, pero antes de que ella lo trajera al mundo ardió en el fulgor provocado por el acercamiento con su divino esposo (OTTO 1997). Explican las leyendas que al morir su madre abrasada por el rayo de Zeus, Este protegió a Dionisos envolviéndolo en hiedras y lo puso dentro de su propio muslo para que el feto del futuro dios acabara su desarrollo, de ahí que se hable del doble nacimiento de Dionisos. El muslo, desde los celtas hasta el extremo oriente, es un símbolo genérico de la fuerza del sexo, no lo olvidemos. Por su parte, Sémele, humana madre de Dionisos, recibía culto en diversos santuarios, muy especialmente en el de Dionisos Cadmeo cuya importancia aparece en inscripciones del siglo III a.c. halladas en el templo iniciático de Delfos. Es decir, que el culto a la tierra parece estar relacionado ya con las prácticas extáticas y visionarias que se realizaban en Delfos. En el momento de su segundo nacimiento, Dionisos se granjea la enemistad de varias deidades creándose un Caos que amenaza con la muerte violenta todo lo que se apiade del muchacho, empezando por su propia tía Ino que en un ataque de locura se lanza al mar con su hijo. Dionisos también genera oposición entre los seres humanos. Por ejemplo, es lo que sucede en la famosa escena mítica que explica cómo las hijas de Minias se niegan a acudir a su llamada. Dionisos arranca a las mujeres poseídas por él del decoro conyugal y las aboca a los misterios y al desenfreno del delirio nocturno, en tanto que las mujeres de Minias quieren seguir fieles a sus esposos y a los deberes propios del ama de casa. Por esto, el rey Penteo – que simboliza el orden de la conciencia se levanta armado contra a divinidad que representa las pulsiones el inconsciente, y esta escena de la muerte de Dionisos se repite una y otra vez a lo largo de la mitología griega. En este sentido, Dionisos es un dios que sufre muere, y que en medio de la gloria de su grandeza extática ha de someterse, ya de joven, al poder de sus terribles adversarios. El sentido es que el dios sufre en las propias carnes las monstruosidades que comete. Sus principales seguidoras, cuidadoras víctimas a la vez, son las mujeres que en las fiestas de culto se sometían a sus influencias. También actúa de esta forma tan terrible con los animales que caían despedazados ante su acción, y aquí cabe entender a los animales salvajes como una representación metafórica de nuestras tendencias primarias, tal y como aparecen en los sueños nocturnos, y al propio dios como una representación de los arrebatos globales de nuestro inconsciente, impulsos que cuando toman las riendas de nuestra existencia nos conducen o bien a disfrutar del éxtasis (sexual, estético, amoroso, delirante) o bien a acabar pagando la factura de una u otra forma. En este sentido, el propio Dionisos es representado como cazador, lo mismo que su músico Marsias, de quién hablaré en detalle más tarde. Por otro lado, es asombrosa la capacidad de transmutación del dios al igual que sucede con nuestro inconsciente. Dionisos aparece en los más distintos contextos bajo el aspecto de jovencita, de cervatillo, de toro, de vegetal, de dragón con varias cabezas, de pantera – su animal favorito. Y también al igual que el inconsciente, es pasmosa la superioridad con que Dionisos se burla de cualquier obcecado que pretenda reducirlo, quién de pronto ve de nuevo a su prisionero ante sí, libre de ataduras (Eurípides, Baco). En este mismo sentido, es pavorosa la ambigüedad y la contradicción inherente a la naturaleza humana que se refleja en Dionisos. No obstante y a pesar de lo dicho hasta aquí, este dios no representa el inconsciente como totalidad, esto viene a ser proyectado en el dios griego Océano al que los helénicos consideraban padre de todos los demás dioses. A mí juicio, Dionisos es la antropomorfización de los atributos del inconsciente y la llave para entrar en él, de aquí que su símbolo esencial sea un embriagante, la vid. Todo lo usual y lo ordenado debe ser reventado por el azote de la locura Dionisíaca. Con él, la existencia tan pronto se transforma en un extático delirio de placer como en un no menor ataque de terror que suele acabar con la muerte y la repetida huida de Dionisos a las profundidades del mar, de su padre Océano. De nuevo aparece el símbolo más universal del propio inconsciente, el mar, ahí es donde el dios halla constantemente refugio y descanso. Para estimular su renacimiento durante las fiestas comunales de culto a Dionisos, las mujeres helénicas lo llamaban despertándolo como a un niño de cuna, de modo que todavía no tenía conciencia. Esperaban que apareciese en forma de algún ser salvaje (a menudo en forma de toro bravo) que las excitaría hasta cortarles el aliento con su locura y monstruosidad. No obstante, y esta es una de las características más importantes para nosotros, la locura como rasgo básico de Dionisos no es la enfermedad sino la enajenación y barbarie; es lo que en griego se llama lýssa o erinýs, que metafóricamente se refiere a la “fuerza de la tormenta que estalla cuando un ser madura y sale fuera de si mismo”. De aquí que esta demencia encuentre su máxima expresión en la música y la danza extáticas. Exactamente la misma realidad de los chamanes tradicionales que entran en su trance curador y reconstructor de equilibrios rotos por medio del éxtasis musical danzado, previo consumo de enteógenos. Otro atributo importante de Dionisos es la revelación del futuro y de lo invisible, su reconocida capacidad en las artes divinatorias. La locura de este dios es, a la vez, capacidad para profetizar. Plutarco afirmaba que según la opinión de los viejos, Dionisos participaba de la mántica, y que el frenesí y la esencia báquica están rellenos de profecías (Plutarco, Symposiaká). Asimismo, la tumba de Dionisos se hallaba en Delfos, enclave sagrado por excelencia y lugar de peregrinación iniciática y oracular, cuyo nombre griego significa “vagina”. Dionisos fue enterrado en una vagina, indicación nada gratuita y referida al otro tipo de éxtasis de una gigantesca carga psicológica que ahora dejo de lado. Exactamente como sucede con el inconsciente, que determina la mayor parte de nuestras conductas cotidianas automatizadas, Dionisos no se dejaba ver jamás. Aparecía bajo otras formas y se le adoraba por medio de las famosas máscaras de ojos extáticos. Incuso en la ceremonia de mezcla de vinos, que realizaban las mujeres en su honor el día de las Coré, Dionisos estaba presente en forma de máscara. Conocemos los detalles de este acto sagrado por una serie de vasos pintados recopilados por Frickenhaus. La gran máscara del dios estaba siempre envuelta en hojas de hiedra y de parra, colgaba de una columna de madera y el vino le era ofrecido antes de ser mezclado delante de él. Walter Otto dice. “se pensaba y se sentía la presencia de Dionisos con imponente certeza”, pero nunca se le podía percibir. Cabe preguntarse ¿qué se mezclaba con el jugo de la vid? No somos pocos los que sospechamos que el vino era usado en cuanto tal, pero también como base para extraer los principios activos psicotrópicos y visionarios de otras fuentes vegetales. en todo caso, se trata de una investigación que se está por realizar. Esta forma indirecta de describir la presencia el dios, a diferencia de casi todas las demás divinidades helénicas que eran representadas con todo lujo de detalles, es una preciosa metáfora del efecto de los enteógenos. Así, una de las cosas mas difíciles de expresar es justamente el efecto de los pisicotropos, se usan metáforas más o menos acertadas (“llevar un globo”, “estar volado”, “estar cogido por”, “excursión psíquica”, etc.) pero nunca se puede hablar del efecto en sí mismo sino de los faldones laterales. El efecto, es un rozar la pavorosa vacuidad y a la vez la total plenitud del Ser, y no es posible referirse a ello más que por medio de representaciones, de máscaras, de metáforas, de formas artísticas o poéticas. Los consumidores de enteógenos saben perfectamente qué me estoy refiriendo. La máscara es, sin duda, el elemento más importante de la aparición de Dionisos. Las había de diversos materiales, pero siempre eran de gran tamaño y las hacían de frente, nunca de perfil, de escorzo ni de espaldas como ocurría con otros dioses. Dionisos siempre hacía notar su presencia por medio de la máscara frontal de grandes ojos redondos y extáticos. En un sentido psicológico, la máscara representa el encuentro consigo mismo, pero nada más que el encuentro, lo mismo que inducen los enteógenos y los narcóticos, y de ahí también la barbarie actual de menospreciarlos oficialmente: se barra la posibilidad del encuentro con uno mismo. No es casualidad que el teatro griego – y como consecuencia todo el occidental – surgiera de los cultos dionisíacos. Diríamos que los misterios últimos del Ser y del no Ser observan al ser humano desde las profundidades del inconsciente por medio de los ojos de las máscaras de Dionisos. Es la “otra parte” de nosotros mismos que nos habla desde el interior y cuyo mensaje es imprescindible integrar en la conciencia despierta para llegar a ser personas completas. Este ser inconsciente que habita en el interior de cada humano es accesible por medio de los enteógenos adecuadamente consumidos. Esos ojos extáticos de las máscaras de Dionisos, no los conocemos hoy a partir de la turbia y medio apagada mirada de los ebrios de alcohol, sino a partir de los ojos extáticos de los consumidores de enteógenos: psilocibina, mescalina, LSD, ayahuasca; , DMT... Y por supuesto, no es una cosa de cantidad, sino de calidad en la forma de realizar tales excursiones psíquicas. Dionisos era un dios beodo y a la vez el más clarividente de todos, una divinidad loca que para los griegos significó la revelación del sentido profundo de la vida y la muerte, sentido que se ha mantenido vivo durante más de dos mil años después del declive el mundo griego. Es para reflexionar el hecho de que Hölderlin, Nietzsche o el mismo Hegel afirmen recibir la Verdad por medio de la imagen dionisíaca, del delirio báquico. En este sentido, a pesar de la furia mortal que desataba la presencia de Dionisos, en el mundo clásico se consideraba al hijo de Zeus y de la tebana Sémele como una inconmensurable bendición para las personas, tal y como aparece citado en el la popular Ilíada. Por otra parte según Walter F. Otto (OTTO, 1997) , el culto a Dionisos era considerado por los propios griegos como el más antiguo de todos, incluso más que el culto a Apolo, cosa nada insignificante ¿Tal vez se debe a Dionisos y a sus atributos la propia existencia de la conciencia humana? Los pensadores más importantes han asociado esta multiplicidad de manifestaciones a un ser de una profundidad inescrutable, polaridad que obviamente forma parte de la mente humana. Para la investigación científica representó un cierto misterio hasta que lo relacionamos con el efecto de los enteógenos. Así pues, Dionisos simboliza la ruptura de las inhibiciones, de las represiones y de los rechazos. Simboliza las fuerzas obscuras que surgen del inconsciente, que rigen la vida y la muerte de las personas. En un sentido profundamente religioso, a pesar de sus perversiones y justamente a través de ellas, el culto a Dionisos refleja el violento esfuerzo del ser humano para romper las barreras que nos separan de lo divino. Los desbordamientos sensuales y la liberación de lo irracional por medio de enteógenos o de otros caminos también válidos no son más que torpes búsquedas de algo sobrehumano que albergamos los humanos. Por ello, y por paradójico que parezca, en el contenido del mito de Dionisos está contenida toda la historia de la evolución del ser humano.
Por otro lado y como simple anotación para no alargarme, es muy significativo que su esposa fuera la diosa egea Ariadna, la famosa desenredadora del hilo que permite orientarse dentro del laberinto, que no es sino una metáfora de nuestro propio mundo interior. Dicho esto ya podemos entrar en un aspecto de capital importancia para nuestro objetivo de hoy: los atributos simbólicos de Dionisos que son el vino y la hiedra. El vino es la metáfora por excelencia el propio Dionisos, hasta el punto de que la historia mítica describe cómo el dios creó esta universal bebida embriagante. En el bello relato de Nono, se afirmaba que el vino había surgido del cuerpo d de Ámpelo, amante muerto de Dionisos por el que el dios derramó cálidas lágrimas. A causa de esto, se decía entre los griegos que la alegría que trae el vino a los seres humanos había surgido de las lágrimas de un dios y que por ello era un embriagante divino, idea que ha sobrevivido con aires más lúgubres en la religión cristiana. Cuando Dionisos alcanzó un estado de profunda ebriedad bebiendo el producto de la vid, gozó del brillo y encanto de su amante muerto, y alegró de nuevo su corazón. Entre otras cosas que los griegos referían sobre el vino, vale la pena recordar las palabras de Plutarco al afirmar que “el vino elimina todo lo servil, temeroso e innoble el alma, y enseña al hombre a ser más sincero y noble con el hombre. Acerca a la luz lo que está oculto. Bueno es explorar la verdad con serias conversaciones embebidas en vino, así como los pactos acordados bajo el efecto del vino se consideraron un día los más sagrados e inquebrantables”. Parte de estas capacidades, y algunas más profundas aún, son las que se atribuían también al Kykeon, potente enteógeno sagrado de química lisérgica que consumían los griegos en sus ritos secretos e iniciáticos, y que ha sido intensamente investigado por Albert Hoffmann y Robert Gordon Wasson. En muchos lugares de la antigua Hélade, la epifanía de Dionisos iba acompañada cada año del disfrute de interminables torrentes de vino, y las vides florecían y maduraban a lo largo de un mismo día en medio de los bailes extáticos que anunciaban su llegada, al final de lo cual la sacerdotisa repartía vino a golpes de trompeta y empezaba la famosa celebración de los bebedores para festejar la llegada del dios, hasta que la masa humana caía en estado de ebriedad. Aquí hallamos un cierto paralelismo con las llamadas Danzas solares de los indios navajo norteamericanos, durante las cuales y en medio de cuantiosas ofrendas, éstos asistían al milagro de una planta, probablemente enteógena, que verdeaba, florecía y en la que maduraban sus frutos de la noche a la mañana. La hiedra es la otra planta de Dionisos, de la que los griegos también decían que causaba un profundo delirio místico. Produce un veneno del que se creía que causaba la esterilidad y que se usaba como fármaco por su efecto refrescante y purificador. Se decía que tiene el mismo poder que Dionisos para producir la locura y la embriaguez a los que la toman. La tradición cuenta que los acompañantes de Alejandro Magno se adornaron con hiedras en el monte Meru, en la India, y de pronto se sintieron poseídos por el espíritu del dios que les produjo un arrebato salvaje. Así pues, voy a entender la imagen y atributos de Dionisos como una proyección de los atributos de nuestro inconsciente, en el sentido que da la psicología analítica a este término, y su intensa relación con el medio acuático lo reafirma. En la Ilíada, se dice que el dios Océano es el padre último de todos los dioses, la divinidad suprema (idea que pervivió en diversas doctrinas filosóficas), y el mar es el refugio al que Dionisos acude repetidamente donde se halla a sus anchas. Tanto el culto como el mito atestiguan que esta divinidad procede del agua y cada vez que muere regresa a las profundidades del mar donde tiene su hogar. Incluso en más de un lugar de la antigua Grecia (Pagases, Quíso) se le veneraba como un dios del mar. También cada ser humano, cuando sueña con imágenes oceánicas, debe entender que el inconsciente está hablando de sí mismo en su globalidad, no bajo una de sus formas pulsionales simples.
Apolo
III
Por otro lado, el elemento simbólico que contrasta con Dionisos en el panteón helénico es el dios Apolo. Al universo femenino de Dionisos se enfrenta el masculino de Apolo. En éste no reina el misterio de la vida, la sangre y las fuerzas terrenas, sino que reina la pura claridad y la amplitud del espíritu, la conciencia despierta y la disciplina armoniosa. A pesar de la complejidad histórica de la aparición de Apolo en el panteón griego, hay común acuerdo en atribuirle características solares y ordenadoras. Apolo es considerado el dueño de las fieras – que en clave simbólica significan las vehemencias irracionales – y pastor que protege los rebaños de ellas, además de haber engendrado a Asclepios (Esculapio) dios de la medicina: y “curar”significa reponer el orden perdido. Platón dijo de Apolo: “corresponde a Apolo dictar las más importantes, las más bellas, las primeras leyes” (Platón, La Republica). Es decir, el cambio perpetuo y vivo, aunque caótico, está representado por Dionisos, en tanto que Apolo es la representación del estado actual de conciencia, de identidad habitual. Dionisos, lo femenino e inconsciente, representa la amenaza del cambio contra Apolo que representa lo masculino, la conciencia estable y la identidad. Apolo es el símbolo de la victoria del orden sobre la violencia, del autodominio sobre el entusiasmo, es la alianza entre la pasión y la razón. Su sabiduría es el bello fruto de una conquista, no de una herencia. Es uno de los símbolos más lindos de la conciencia humana, no en el sentido de moralidad sino de suprema espiritualización. Apolo es una representación de la conciencia entendida como la capacidad que tenemos los seres humanos para conocernos a nosotros mismos; es nuestra más elevada facultad. No obstante, y no hay que olvidarlo jamás, disponemos de la autoconciencia en tanto que potencial, no en forma de realización inmediata. Es decir, el mundo apolíneo de la razón ordenada no puede subsistir sin el dionisíaco de la vida exaltada, por ello Apolo nunca le ha negado su reconocimiento y, paradójicamente, en multitud de antiguos templos importantes o locales dedicados a Apolo se rendía culto a la vez a ambas divinidades. En un escrito atribuido a Aristóteles se halla la interesante observación de que los profetas de cierto oráculo tracio de Dionisos, solían profetizar después de ingerir abundante vino, mientras que los apolíneos que lo hacían en Claros se limitaban a beber agua como fuente de inspiración. Al sentido del orden del significado, y a la racionalidad del ego encarnada por Apolo, Dionisos opone el arrebato de perderse en la irracionalidad, en la emoción pura, en la embriaguez de la pasión; es el abandono del sentido del ego. Esta dinámica dionisíaca llevada al exceso conduce al nihilismo, a la locura y a la aniquilación, pero su ausencia significa petrificación, rigidez muerte, que sería la naturaleza de Apolo si no asumiera la existencia de Dionisos.
Entre Apolo y Dionisos, Pasando por Orfeo y Marsias
IV
La pelea entre estos dos músicos, Orfeo y Marsias, a la larga deviene en metáfora de cuestiones universales porque, en el fondo, se refieren a la constante búsqueda humana en pos de una realidad con mayor sentido y trascendencia. En la mitología griega fue famosa la oposición entre Apolo y Dionisos protagonizada por sus discípulos músicos Orfeo y Marsias. Ahora se comprenderá mejor las anotaciones realizadas más arriba referidas a la importancia de la flauta en las prácticas extáticas dionisíacas. Orfeo es el legendario poeta y músico griego. Su instrumento era la lira o cítara (depende del traductor del mito) que había recibido directamente de Apolo. Por tanto, era un ser mítico de carácter apolíneo: ordenado, bello, calmo, en cierta forma frío, impasible y normativo (traducido a nuestra cosmovisión es la conciencia en oposición al inconsciente). De aquí que con su música domesticara a los animales furiosos, calmara los vientos, pusiera orden y tranquilizara a los humanos. Era la norma, lo apolíneo. A Orfeo se opone el carácter de Marsias (siguiendo la versión del doctor J. C. Marset, erudito en mitología y editor de la revista Sibila de arte, música y literatura). Marsias es un geniecillo o fauno de carácter dionisíaco, amante el delirio místico, de los placeres y la embriaguez, creativo, vital y conocedor de los infiernos. Es el músico frigio que simbolizaba las fuentes de agua – símbolo nada gratuito en referencia a nuestro tema e hoy – que desafió a Apolo a un concurso musical. Su instrumento es la flauta. Ya de entrada, la diferencia de instrumentos entre Orfeo y Marsias es significativa: la lira órfica permite cantar y crear distancia de las propias pulsiones extáticas por medio del logos, la palabra, en tanto que la flauta implica el propio soplo vital del sujeto y con ello, no se debe olvidar, es muy fácil llegar al estado de catarsis que se consigue por medio de una simple hiperventilación a base de inspirar y expirar con rapidez. No son pocos los adolescentes actuales que descubren de forma espontánea la placentera embriaguez que genera el hecho de hiperventilarse, y lo practican en pequeños grupos escondidos de los maestros, en este caso representantes del orden apolíneo. También cabe mencionar la escuela transpersonal de psiquiatría fundada por S. Grof en los años 1960, cuya técnica terapéutica básica consiste en las llamadas respiraciones holotrópicas, y en este mismo orden cabe citar también los talleres de la percepción de la propia muerte que dirijo desde hace algunos años y cuya técnica central para inducir estados modificados de la conciencia son ciertas respiraciones que conducen a un estado de hipoxia que, debidamente orientado, permite vivir la propia muerte y renacimiento psíquicos. La historia mítica cuenta que Orfeo, el ordenado, civilizado y apolíneo domador de los instintos feroces, se enamora de Eurídice, una bacante o mujer dionisíaca amante de los placeres y la expansión. Es decir, que la fría conciencia se rinde a las pulsiones emocionales nacidas en el inconsciente. Orfeo seduce a la bacante con sus cantos líricos y deciden casarse, pero Eurídice muere el mismo día de la boda a causa de la picadura de una culebra, símbolo universal y arquetípico de las pulsiones descontroladas que atrapan y ocupan el espacio de la conciencia, de ahí que en la mayor parte de sistemas simbólicos del mundo aparezca a serpiente como elemento vital y primordial a domesticar: la kundalini hindú, la serpiente de los cristianos pisada por la Virgen, las anacondas que inundan las mitologías amazónicas, etc. Esta muerte súbita de su enamorada produce tanto dolor en el apolíneo Orfeo que desciende a los infiernos, y aquí debe entenderse este descenso al infierno no como forma de pagar los pecados cometidos, sino que el infierno griego, el mundo del dios Hades, significaba el dolor y el desgarro interior; en este caso, el sufrimiento resultado del contacto entre un elemento dionisíaco, la pasión amorosa, y un elemento apolíneo, el orden. Orfeo, durante su estancia en el infierno, entusiasma al dios subterráneo con la dulzura de su canto lírico y consigue, como premio, que le devuelva a Eurídice. Pero Hades, divinidad del infierno y metáfora del dolor que templa, le pone una condición para recuperar a su amada: debe salir él primero y no mirar hacia atrás hasta que haya abandonado el infierno. Si no cumple esta condición perderá para siempre a Eurídice. Orfeo acepta a condición pero ni con toda su disciplinada esencia apolínea es capaz de resistirse, y cuando le falta poco para abandonar el mundo subterráneo se gira para ver si le sigue su amada. Una vez afuera, y ya perdida Eurídice definitivamente, Orfeo se auto consagra sacerdote de Apolo – es decir, corta con todas sus pasiones, emociones y ardores - y a partir de aquel momento dedica su vida a atacar a las bacantes y a toda forma de embriaguez. No obstante, llega un momento en que las impetuosas y emotivas bacantes dionisíacas, hartas de los ataques de Orfeo, lo descuartizan y lo matan. Esta forma de morir es también significativa para nuestro propósito de hoy; cuando la conciencia racional se rigidiza en exceso, las pulsiones inconscientes acaban saliendo de nuevo, pero descontroladas, y se corre el peligro de acabar con la conciencia descuartizada, es decir en plena neurosis o incluso en un estado de locura. La cabeza de Orfeo, no obstante el descuartizamiento a que ha sido sometido por las bacantes, sigue cantando y hablando, y de ahí que se considerara a Orfeo un símbolo de la virtud redentora. Las ménades o bacantes tiran la cabeza al mar y cuenta la mitología, que separada del cuerpo flota hasta llegar a la isla de Lesbos donde los habitantes la recogen, la oyen y acaban por construir un templo donde la colocan y escuchan sus mensajes oraculares. Pero la cercenada cabeza de Orfeo no habla en nombre de Apolo, como sería de esperar, sino que lanza sus oráculos en nombre el dios Dionisos, el lado sombrío de cada uno y a la vez elemento creador y pasional. Cuando Apolo lo advierte, se enoja y manda callar a Orfeo, pues le está haciendo la competencia entre sus propios seguidores y, además, lo hace en nombre de su mítico contrapuesto Dionisos. Es decir, que la dimensión fascinante, vital y adaptógena (oracular) de la vida está del lado Dionisíaco y de los enteógenos en él encarnados, y el propio Orfeo, portavoz de Apolo, debe bajar desde su frialdad civilizadora hasta los infiernos del dolor generado por la pasión amorosa para completar su existencia; logra seducir a las bacantes con sus cantos líricos, pero debe pagar su tributo por ello. Cuando el orden frío encarnado por Orfeo muere a manos de las propias Ménades extáticas, la cabeza de Orfeo (el inconsciente) sigue hablando y lo hace en nombre de la vitalidad arrebatadora y embriagante de Dionisos. Sólo por la fuerza de su mítica autoridad celestial - la conciencia – consigue Apolo imponer el silencio a Orfeo. Por su lado, el mito que cuenta la historia de Marsias es el siguiente. Marsias es discípulo de Dionisos y encarna el sufrimiento, el pathos, la patética musical. Era muy apreciado en todo el Hélade por su hechizante música de flauta. En un determinado momento, Marsias reta a Apolo a un concurso musical y el simple geniecillo acaba ganando al dios en plena apoteosis (etimológicamente: “ha ganado a un dios”) del jurado, con lo cual Apolo monta en cólera por haber perdido el concurso ante un vulgar fauno semihumano y resuelve cambiar el resultado dictado por el tribunal. El argumento de Apolo es que Marsias no puede cantar y tocar la flauta al mismo tiempo, en tanto que él con su arpa sí puede hacerlo. El mito cuenta que Apolo, para vengarse de la vergüenza a que se vio sometido, ató a Marsias a un olivo y lo desolló vivo. Luego, la piel de Marsias fue depositada en una cueva montañosa y cuando las extáticas flautas y tambores de cualquier lugar del mundo suenan, esta piel retumba por todas las montañas de Celenae (por todo “el Cielo”). Llegados a este punto del relato mítico y dado que Marsias ya no puede expresarse son...¡las sirenas! quienes entonan aquello que a él ya no le es posible cantar. Así, entra un nuevo elemento en el forcejeo entre el carácter dionisíaco y el apolíneo – en definitiva, el camino de realización de todo ser humano - : las sirenas. Es bien conocida la imagen de estos seres con cabeza de mujer y cuerpo de pez o de pájaro que atraen a los navegantes – simbólicamente a aquellos que se aventuran en la exploración de sus dimensiones interiores – con sus dulces melodías. Las Sirenas son la antropomorfización de la seducción, tan atrayente como peligrosa y vacía, que acaba con los individuos haciéndolos estrellar contra las rocas – la realidad concreta o hundiéndolos lentamente en el mar – símbolo universal del inconsciente, es decir que los hunde en su propia locura mientras escuchan sus cánticos hechizantes. Las Sirenas engañan a los héroes que buscan el camino de la individualidad y sólo el canto de Orfeo, la disciplina, las puede eliminar. Este final de las engañosas mujeres pez ya había sido predicho por Apolo cuando las autorizó a que cantaran la Utopía para seducir a los humanos: las Sirenas desaparecerían el día en que un héroe navegante las oyera anunciar las Islas Felices – la Utopía sin sentido – pero no fuera atrapado por sus cantos seductores. Este hecho, había anunciado Apolo, pondría a las Sirenas frente a la imagen de su inutilidad y las empujaría a suicidarse. Tal hecho aconteció con Ulises, el universal navegante protagonista de La Odisea – imagen metafórica del explorador de sí mismo – que pasa frente a las costas de las Sirenas pero no se deja seducir por sus engañosas melodías porque ha tomado la precaución de hacerse atar por sus marineros al palo mayor de su nave, de forma que no pueda saltar al mar aunque fuera su único deseo; por otro lado, ha sido astuto como para obligar a sus hombres a taparse los oídos y a conducir la nave hacia el destino fijado sin hacer caso de sus órdenes durante el influjo del canto de las Sirenas. La mitología griega sigue con el relato y cuenta que las Sirenas, concientes de su inutilidad tras el paso de Ulises, se suicidaron y sobre su sepulcro se fundó la ciudad de Nápoles (Nea-Polis, “Ciudad Nueva”). Es decir, el símbolo de la individualidad, de la autoconstrucción de un individuo libre de las dependencias engañosas, y de las búsquedas y deseos inútiles. Finalmente, todo este entramado de peligros de que nos habla la mitología griega y que oscilan entre el exceso de orden – que implica la muerte por vacuidad del Ser –y el exceso de embriaguez y exuberancia – que implica la caída en el caos y la locura literal - , tiene otro ejemplar complemento en el caso de Narciso, el bellísimo adolescente mítico que de tan hermoso acaba enamorándose de sí mismo y muriendo ahogado en las aguas donde se refleja su propia faz. Este es otro aviso del peligro de los enteógenos cuando se consumen sin la disciplina necesaria.
Sobre la Historia de Narciso
V
La etimología del nombre de esta divinidad adolescente, Narciso, viene de la raíz narké, la misma raíz de donde evolucionó “narcótico”. Es decir, narciso y narcótico tienen un origen emparentado y las características que los helénicos atribuyeron al dios deben ser entendidas en tanto que atributos y peligros de los narcóticos. Veamos, pues, qué vino a significar exactamente Narciso y porque los griegos lo relacionaron tan estrechamente con los enteógenos. Por un lado, el narciso es una hermosa y perfumada flor que los griegos plantaban en las tumbas, un claro símbolo del mundo oculto, y era también usada en las ceremonias de iniciación. De forma significativa, el perfume de esta flor sirvió a Hades, el dios del mundo subterráneo del infierno y de los muertos, para hechizar a la diosa Perséfone a quien convirtió en su esposa. El mensaje esencial o contenido metafórico de esta diosa se resumiría en: si la semilla no muere, la mies no nacerá. Lo cual, traducido al sentido que tiene nuestro objetivo de hoy, significa: el mundo subterráneo e infernal de nuestras pulsiones más profundas, el Hades, consigue seducir a la diosa que para los griegos representaba la fecundidad, la vida y la primavera – es decir, la atención despierta y productiva. La seduce por medio de los narcóticos, lo que indica su poder de atracción. Pero en ello hay un cierto peligro de engaño que solo se puede combatir con el mensaje de ella: debe morir la semilla – naturaleza subterránea – para que nazca la mies que es aquello que realmente nos alimenta. Esto en cuanto al simbolismo de la flor. Por otro lado, el adolescente Narciso es famoso porque se enamoró de sí mismo hasta el punto de morir ahogado en las tranquilas aguas de un lago donde estaba admirando su propia imagen. la metáfora es clara en todo su sentido: el agua estancada es símbolo universal de la vida interior también estancada, y ahogarse en ella mientras uno se auto complace con la propia imagen es una forma de expresar el hecho de hundirse en el propio mundo ególatra y atorado, peligro que acecha de forma permanente a los consumidores de embriagantes, de ahí que el psicoanálisis llamara narcisismo a este alejamiento de la realidad extrema que puede llegar a ser enfermizo. Narcisismo es el nombre que se da a la patología que consiste en la fijación afectiva del sujeto hacia sí mismo, exagerando el proceso de auto contemplación y desdeñando el mundo exterior con sus alegrías y dolores. No obstante, el divino adolescente Narciso representa esta actitud mental pero es también mucho más que esto. Tanto la planta como la divinidad están ligados al agua, al igual que Dionisos, es decir: al inconsciente. En el mito de Narciso el agua tiene la función de espejo y, desde el chamanismo siberiano hasta las tradiciones niponas, el espejo es un elemento universalmente interpretado como símbolo que refleja la verdad y la sinceridad. Es el: “dime espejito mágico ¿quién soy yo?”, del famoso cuento occidental. Pero al igual que en el cuento, también los griegos avisaban de que en este reflejo de la verdad que asoma bajo los narcóticos hay ciertas trampas de las que uno debe cuidarse. Los enteógenos no son distintos del espejo: abren la posibilidad de atisbar las profundidades del yo, espacios psíquicos donde si bien existen algunos peligros de engaño también está la fuente de la creatividad y de la sublimación que se puede transmutar en arte y en espiritualidad, profundidades donde reside la auténtica verdad y el sentido de la vida de cada uno. Narciso y narcótico son fuente de arte y de belleza pero, a la vez, no hay que olvidar tampoco que el reflejo narcisista, el espejo, entraña siempre un cierto aspecto de ilusión, de mentira respecto del cambio. La reflexión de la realidad no cambia su naturaleza. Los hindúes dicen que: “... la luz se refleja en el agua, pero de hecho no la penetra; así hace Shiva”, en el sentido de que la especulación sobre no mismo no es más que un conocimiento indirecto que parte de una imagen invertida, como hace el espejo, y por tanto de una cierta falsedad difícil de descubrir. Este aviso que nos llega del antiguo mundo griego, respecto de los peligros y virtudes del narké Narciso - narcótico), resulta claro para todas aquellas personas que conocen por propia experiencia el efecto de los enteógenos: de la misma forma que ayudan a verse a uno mismo, a autodescubrirse, a recorrer los pliegues del abismo interior de los placeres recónditos los narcóticos también alimentan el auto enamoramiento y el peligro más difícil del combatir es que dan una imagen, aunque a veces atormentada, demasiado estable de uno mismo. La vida es cambio permanente – es Dionisos - , y por mi propia experiencia y observaciones puedo afirmar que los enteógenos pueden ayudar a conocerse uno mismo de forma inigualable, pero uno no debe creerse esta imagen en exceso estable. Es el lago de aguas quietas en que se mira Narciso. El agua viva está simbolizada por los ríos caudalosos y los manantiales, no por las aguas con apariencia de inmovilidad. Finalmente, y al igual que con Dionisos, el último cartel de peligro relacionado con el consumo de narcóticos lo pusieron nuestros ancestros por medio de la amante de Narciso. El dios tuvo una amante llamada Eco. Eco había sido una ninfa charlatana que enamoró a Júpiter – dios del mar, del inconsciente – y por ello fue castigada por Juno, esposa del dios del mar, a no poder hablar más allá que repetir la última palabra que le dirigieran a ella. Eco, a su vez, se enamoró del bello adolescente narciso y lo perseguía por todas partes repitiendo vacuamente las últimas sílabas de lo que él decía. Por su parte, Narciso estaba encantado con tal admiradora que se reflejaba en su propia imagen hasta que, un buen día, Eco cayó, pidió ayuda a narciso alargándole los brazos y éste, al verse ante la necesidad de entregarse a los requerimientos sufrientes de otro ser, huyó aterrorizado hasta llegar al lago donde se consoló con su propia imagen. El resto de la historia ya es conocida. En cierta forma esa chistosa y a la vez dramática imagen de Eco es también conocida por los consumidores de enteógenos y embriagantes: es habitual quedarse encantado repitiendo las últimas sílabas de lo dicho, sintiendo en ello la sensación de un profundo descubrimiento pero que en realidad no es nada. Recuerdo una expresión típica que he oído en bastantes personas que experimentan con ayahuasca o con LSD, cuando les pasa el efecto suelen decir: “¡ah...! si yo pudiera decir todo lo que siento...”, y cuando les animas a hacerlo permanecen extáticas sin repetir más que esta misma exclamación. El eco acompaña a Narciso, está enamorado de él pero nunca le aporta nada nuevo.
Finalmente...
VI
La persona que siente la Naturaleza bullir en su sangre ha de sumergirse en las profundidades insondables donde habitan las fuerzas de la vida, dentro de uno mismo. Para ello, los enteógenos han sido el mayor descubrimiento de la humanidad, hasta el punto de que cada vez estoy más convencido de que es alrededor de cada sustancia embriagante que aparecen los pilares cognitivos necesarios para generar una nueva cultura. El propio secreto primigenio de la creatividad humana es locura: está en el seno de la duplicidad y de la unidad a la vez. Cuando, después de una excursión por las profundidades del alma se regresa a la superficie, se puede adivinar el brillo de la locura en los ojos del explorador del inconsciente. Allá dentro, la muerte comparte su morada con la vida y los que consumimos enteógenos sabemos de ello. Todos los pueblos de todas la épocas dan testimonio en sus experiencias vitales y en sus prácticas de culto. La plenitud vital y el poder de la muerte y la desintegración: ambos son igualmente descomunales en la imagen de Dionisos, pero su excesiva presencia y descontrol sólo conduce la a la muerte por inmersión en las aguas del mar, es decir a la locura más desagradable e improductiva. Los seres humanos tenemos la capacidad para saltar y salir de los propios automatismos en que nos encarrila cada cultura: tenemos el potencial para vivir eso que universalmente se ha denominado “divinidad”, término que es en sí mismo indescriptible, paradigmático. No obstante, es necesario no perderse en los peligros que los griegos representaban en forma de las Sirenas que prometen un Mundo Feliz inexistente, en forma del adolescente Narciso enamorado de sí mismo y hablando con el Eco, en forma de locura extática que acaba en desgracia o de orden apolíneo vacío de vida... Los enteógenos son una excelente llave para abrir la puerta interior que permite desvelar este espacio divino que todos albergamos, espacio donde reside la creatividad, la sabiduría intemporal, la vida en toda su plenitud y el contacto directo con el exterior, pero también representan un camino donde muchos de los que lo inician caen en una trampa u otra y se tornan incapaces de verlo. La única forma de salir victorioso de ello es, como ya nos regalan los griegos antiguo, uniendo a Apolo y a Dionisos, matrimonio que necesita de un marco contextual muy especial para que llegue a con juntarse. Apolo, el orden, la estabilidad y la bella disciplina (no la disciplina ciega de los autoritarismos dogmáticos) está en aparente y constante pelea con Dionisos, representante del cambio permanente y también de la locura más exacerbada, pero ambos eran adorados en los mismos templos, uno al lado del otro, el uno sin el otro lleva a la muerte literal. Esta debe ser la lección que aprovechemos de los dos mil años de historia enteogénica helénica. ¡Suerte!
Societat D'Etnopsicologia Aplicada I Estudis Cognitius c/e: info@etnopsico.org web: www.etnopsico.org |
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